Las formas en las que enseñamos a las criaturas a defenderse ante los ataques son esenciales para el desarrollo, ya que de ahí, irán completando su «caja de herramientas» y adquiriendo estrategias más o menos beneficiosas para elles. Una respuesta muy extendida es el «no pasa nada porque no lo eres» y pretendemos que esa respuesta, que solo evita un conflicto, no afecte de forma negativa en la convivencia escolar.

Las personas adquirimos conductas, estrategias y habilidades sociales o emocionales desde que nacemos. Aprendemos casi con los poros de la piel y todo, absolutamente todo, conforma parte de nuestro aprendizaje. Queramos o no. Lo busquemos o no.

Cuando, durante una interacción en la escuela, une alumne insulta a otre, buscan la respuesta y ayuda en un adulto, especialmente en infantil y primaria. Profe, Fulanito me ha llamado… y ahí podemos insertar cualquier insulto. Recordemos que la mayoría de los insultos que conocemos van dirigidos a la identidad de cada une. Esos insultos pasan desde el peso hasta el color de piel, pasando por las capacidades mentales, físicas o por las orientaciones sexuales o el género. Así que nos encontramos que nos han llamado gay, lesbiana, negro, cuatro ojos o puta.

Las criaturas, buscando soporte en el adulto que tiene que ayudarle a reforzar su idea de quién es, le dice que no pasa nada PORQUE NO LO ES. Y ahí tardas poco en entender que el problema es que lo seas.

En esa lista de insultos anteriormente mencionada, resultan llamativas las opciones que se nos presentan:

No pasa nada porque no eres… ¿negre?

Es cuanto menos, chocante, pensar que alguien te diga que no pasa nada porque te llamen negro/a/e porque no lo eres. Eso es algo difícil de encontrar y aún así, se da: «no eres negra, tienes la piel más tostadita» y cosas así de ofensivas. Si a una criatura se le enseña el mensaje de que no pasa nada que te llamen gitana porque no lo eres, estamos reforzando la idea negativa del pueblo gitano, este caso, de las personas negras en el caso anterior y seguiríamos en cualquier caso parecido.

En el mejor de los casos, no tendremos en clase a ninguna persona negra a la que indicar que su color de piel no es el correcto. Es del que sí pasa. De manera general, estamos reforzando la superioridad de quien no tiene ese color de piel, y estamos estableciendo una jerarquía en base al racismo. Las personas más valiosas de la clase son las más blancas.

No pasa nada porque no eres… ¿ciegue?

Otro caso que prácticamente resulta impensable es aquel en el que une alumne con discapacidad visual le diga a une profe que le han llamado ciegue y que le responda «no pasa nada porque no eres ciegue». Igual de llamativa sería la respuesta de no pasa porque no eres sorde. Y así podríamos seguir con discapacidades físicas visibles.

Cuando nos movemos hacia las discapacidades no visibles, el concepto puede cambiar: «no pasa nada porque no eres bipolar», esto se escucha más, «no pasa nada porque no eres tonto».

Y de esta forma seguimos jerarquizando la clase, esta vez, las personas más valiosas son las que más se alejan del concepto discapacidad, anormal y enfermedad.

No pasa nada porque no eres puta.

En infantil ocasionalmente, pero en primaria ya utilizan la palabra puta como insulto sin sonrojarse, y eso no es porque sepan qué significa exactamente y quieran atacar de esa forma a la niña que tienen enfrente; más bien, conocen la carga de odio y desprecio con la que se asocia esa palabra. Y que se usa contra las mujeres. Y que si dices eso, ganas automáticamente. Si escuchamos la respuesta del no pasa nada porque no eres puta, además de escandalizarnos un poquito, vamos a establecer dos categorías: la que es puta y la que no lo es; aquí solo se valora a las niñas y no quiere decir que sean putas de verdad, que cobren por sus servicios sexuales, quiere decir que son malas chicas, malas mujeres, y que además, los agresores pueden mentir lo que quieran, es obvio que las niñas no son prostitutas. Pero lo dicen y durante mucho tiempo se puede arrastrar una etiqueta, una reputación, en base a estas mentiras. Pero no pasa nada.

No pasa nada porque no eres lesbiana. No pasa nada porque no eres maricón.

Esta respuesta sí, es mucho más conocida. «¿Pero tú lo eres?¿Entonces qué mas da lo que diga?»

¿Lo eres?

No, no te queda otra respuesta, porque no pasa nada porque NO lo eres. Y aquí apuntalamos la idea de que ser gay, lesbiana, o bien trans, es algo totalmente alejado de lo que «debería ser». Y volvemos a apoyar la división en jerarquías, en ejes de opresión y poder, porque reforzamos la idea de que si y solo si no lo eres, entonces, no pasa nada.

En un fondo de círculos de colores, Fénix en la parte de arriba y los personajes de Proyecto Fénix debajo. Con letras grandes pone orgullo y debajo, Proyecto Fénix, nadie se ríe de nadie. Ira-René Marlo.

Pero sí que pasa.

Conclusiones.

Cabe destacar que se suele utilizar en las circunstancias más invisibles, que lo que no se ve, no puede ser defendido, caemos en una suerte de cuestión de fe y casi hemos de rezar para que alguien nos crea, igualito que un milagro; y pone a las personas en posición de inferioridad, y hemos de apelar a que las personas «normales» blancas, heterosexuales, cisgénero y sanas como un roble, nos crean y nos defiendan, nos ayuden o que, como mínimo, no estorben.

Tolerancia.

Despedimos al nombre de tolerancia de los niveles o fases de Proyecto Fénix y la Senda del Fénix porque no ha sido posible que esta palabra encajase en el proyecto. La tolerancia, en teoría, es poder convivir con personas con diferentes opiniones sin que suponga una fuente de conflictos. Pero en la práctica, en la sociedad, esa palabra va sí o sí de la mano de una superioridad ligada a la noción de normalidad desde la que se aplica. Yo te tolero a tí jerarquiza las relaciones. Porque lleva implícito una posición de acción de quien tolera y de objeto quien la recibe. Y nos lleva a malentender un proceso completamente horizontal: el de, simplemente, convivir sin odiar. Es por esto que mi intención de reapropiarnos del término no ha sido posible. Reapropiarse los términos con los que se nos oprime a veces funciona (queer) pero otras no.

Orgullo.

Pero no estamos tristes porque la despedida de tolerancia nos lleva a una gran incorporación a la Senda de Fénix, el Orgullo: la alegría y la satisfacción ser quienes somos y celebrarlo en el camino. Poner a un lado el manto de ceniza que nos cubría y retomar el vuelo como pequeñas aves Fénix preparadas para descubrir lo que les queda por vivir. Ya no somos sujetos pasivos a quienes hay que tolerar, ocupamos el lugar que nos corresponde en el mundo desde la alegría de ser quienes somos, de conocernos y de crecer cada día. Nos reafirmamos y empoderamos para que nadie tenga que seguir ocultándose por miedo o vergüenza. Creamos espacios seguros, y eso implica alegría, toda la que podamos. Y cariño, que nos nos falten el cariño y los cuidados.

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Ira-René

Soy profe de educación infantil, primaria, inglés, pero lo que más me interesa es explorar la identidad y prevenir el acoso escolar. Entiendo la educación como un proceso que no termina nunca.

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