Amiga, date cuenta… amigue, hazte cargo.

Cuando, desde fuera, vemos problemas en una relación de pareja, lo primero que nos sale es el famoso Dump him que popularizó nuestra amada Britney Spears allá por los early 2000. En otras palabras, amiga date cuenta, «déjalo».

Imagen sacada de Pinterest. Britney Spears viste una camiseta con el mensaje Dump him (déjalo) debajo de una abrigo de piel.

Sin embargo, como decía, ver el problema desde fuera no quiere decir, ni mucho menos, que tengamos la solución mágica. «Dejarlo» no es tan fácil ni apetecible como parece desde fuera.

Cuando conoces a una persona, los comienzos suelen ser interesantes, divertidos, placenteros… recordemos que si estamos empezando una relación es porque vemos algo en la otra persona que nos atrae.

No obstante, hay puntos críticos en cierto tipo de relaciones que, seguro, vais a reconocer, y es que hay un momento en el que sin querer, tienes que elegir entre confiar en tí y tus instintos o cerrar los ojos a algo que ve todo el mundo menos tú.

Al principio de las relaciones asumimos como «normal» dejar de pasar tiempo con otras personas para pasarlo con nuestro nuevo y gran amor. Y todo (o casi todo) son risas y buenos momentos. O así debería ser. Pero llega ese momento en el que vives una situación que tú sabes que supondrá un punto de inflexión en la relación.

Y es entonces cuando tenemos que elegir y cuando el Dump him nos viene enorme, y perder a esa persona se convierte en una angustia, un problema, empiezas a dudar de tus instintos y de tí misme y te acabas convenciendo de que el gilipollas que te está *inserte aquí ese momento* te quiere, tiene razón y tú eres quien tiene que sacrificarse porque al fin y al cabo… le quieres.

Vamos a poner ejemplos más claros para que nos situemos:

Isa P está sufriendo, delante de decenas de cámaras, lo que Asraf ha decidido hacer con ella: manipularla, alejarla de su entorno, convencerla de que está sola y no tiene a nadie más que a él. Por otro lado, la presiona para que diga siempre lo que él quiere oír, negando a Isa la posibilidad de pensar y actuar por sí misma.

Seguimos, porque Sandra está en el mismo punto con Tom. Tom ha demostrado ser un embaucador, un encantador de serpientes que consigue que sus parejas, a pesar de sus infidelidades y sus comentarios, le quieran y le perdonen.

Melyssa, en La isla de las tentaciones sufrió en sus carnes tal dolor, pero pudo dejarlo, no sin sufrir en el camino, y fue una lección de autoestima y orgullo que, en mi opinión, supuso un ejemplo de valentía. No necesitaba a un cantamañanas al lado que la hiciera sufrir y que la tachara de celosa y «loca» cuando él mostraba comportamientos terribles dentro de una pareja (hetero, monógama, etc).

Ahora es el turno de Sandra escuchar y vivir en sus carnes ser su pareja y no la chica amante que le hacía sentir bien. Ahora es la novia, ahora tiene que lidiar ella con las infidelidades y las bromitas fuera de lugar de Tom.

Isa, Sandra, Melyssa… y tantas otras, han vivido ese punto de inflexión y solo Melyssa dijo hasta aquí. Dump him.

Nos interesa saber por qué Melyssa pudo saber poner fin a una relación que le estaba haciendo tanto daño y por qué ni Sandra ni Isa cortan por lo sano con dos personas tan tóxicas.

Melyssa fue capaz de verbalizar y de llevar a la práctica algo que deberíamos poder hacer todes: se valoró. «Valgo más», dijo. Y ahí le dejó. Ella cargó con su peso, con su dolor, y se fue, pero solo cargó con lo suyo. Sandra e Isa están cargando con mucho más de lo que les corresponde.

Me aventuro a decir algo: Melyssa tiene una autoestima adecuada, no así Isa y Sandra. Me aventuro a decirlo porque Sandra y su familia han confesado que sufrió bullying en el cole y la situación de Isa no puede haber sido mucho mejor.

Son dos chicas que han sufrido y que tienen la autoestima dañada, no pueden darse el lugar que se merecen y deciden querer a esos dos tipejos antes que a sí mismas.

Nunca, en ningún caso, criticaré su decisión. Y nunca lo haré porque yo también estuve ahí, en una relación en la que un cantamañanas o un pringado, o un chulo o un payaso, te tratan como si no valieras nada y nuestra maldita educación nos recuerda cosas como que sin tí no soy nada, que quién te va a querer a tí, que no me dejes porque entonces…

Melyssa fue capaz de verbalizar y de llevar a la práctica algo que deberíamos poder hacer todes: se valoró. «Valgo más», dijo. Y ahí le dejó. Ella cargó con su peso, con su dolor, y se fue, pero solo cargó con lo suyo.

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El Dump him puede ser el mejor y mejor intencionado consejo, pero no funciona. No funciona porque para ello, la pareja tiene que quererse bien, y tiene que anteponer su bienestar al de él, y a eso no se nos enseña a las mujeres ( o a quienes nos han socializado como tal).

Aguanta. En el amor hay que sufrir. Y si no tenemos cuidado en cómo educamos (a niños, niñas y niñes) seguimos perpetuando que una aguanta mientras el otro dispone.

Uno de nuestros objetivos en la educación debería ser dotar a todes de una adecuada fluidez emocional, de una autoestima fuerte que nos defienda de los ataques de esas mal llamadas parejas tóxicas. Son hombres que abusan de su poder (físico o emocional) y un amiga date cuenta no sirve.

Uno de nuestros objetivos en la educación debería ser dotar a todes de una adecuada fluidez emocional, de una autoestima fuerte que nos defienda de los ataques de esas mal llamadas parejas tóxicas.

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Quizá sería conveniente repetir «amigue hazte cargo«: no le voy a dejar, no estoy preparade, pero permanece a mi lado porque te voy a necesitar cuando consiga deshacerme de estas cadenas.

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