Machismo y capacitismo. Loca, cállate.

Cierra los ojos.

Piensa en todos los insultos que has utilizado a lo largo de la vida. ¿Cuántos de todos esos insultos han ido dirigidos hacia mujeres? Muchos, ¿verdad?

Y ahora vamos a pensar en esos insultos… ¿cuántos de ellos están dirigidos a menospreciar las capacidades de las mujeres? ¿Cuántos de ellos están pensados y lanzados para juzgar la estabilidad mental de las mujeres?

Vamos a hablar más claro:

¿Cuántas veces has llamado loca a una mujer?

Loca es una de las palabras comodín que usamos para insultar sin pararnos a pensar en las implicaciones que realmente tiene utilizar los diagnósticos de sufrimiento mental para menospreciar y humillar a las mujeres.

Por supuesto que también es aplicable a los hombres, pero, sorprendentemente, se usa más contra las mujeres.

Gif sacado de Giphy

No sorprende a nadie, ¿verdad?

Por todes es sabido que a las mujeres que presentaban síntomas de alguna enfermedad que no se había investigado o que expresaban de forma abierta su malestar, se las encerraba en psiquiátricos, se las calificaban de locas… recordemos el personaje de «la loca del ático»…

A pesar de todo lo que hemos avanzado como sociedad, seguimos teniendo ciertos insultos perfectamente tolerados, no pasa nada por llamar loca a una mujer, ¿verdad?

El otro día, en La casa fuerte, Iván, para descalificar a Maite Galdeano, la llamó loca. Ella se ofendió mucho porque había estado en tratamiento por una fuerte depresión.

Como siempre, vamos a intentar analizar la situación sin pensar en si estas personas nos caen bien o mal, puesto que esa discusión tiene lugar cada día: cuando alguien hace algo que no entendemos, nuestro primer pensamiento es decir que está loco/a.

La falta absoluta de educación de una persona que llama loca a otra es indiscutible, pero hay algo más.

Hay una superioridad del que se cree «normal», y si os acordáis, ésto se llama capacitismo que se entrelaza de forma casi indisoluble con el machismo inherente.

Las mujeres que tiene sufrimiento mental, que han sido diagnosticadas (no entraremos en términos de antipsiquatría porque yo no soy experta, pero sí os recomiendo leer a gente que aporta mucho sobre el tema) ven mermada su capacidad de diálogo, de mostrar sus opiniones, de llevar una vida tranquila… porque «están locas», y como locas, son juzgadas desde la perspectiva capacitista y machista del patriarcado, no saben, son tenidas en cuenta como menores de edad eternamente.

Las mujeres con depresión y demás sufrimiento mental, calificado en psiquiatría de muchas formas como bipolaridad, TLP, esquizofrenia… se ven relegadas a ciudadanas de segunda por esa sociedad que las tacha de histéricas. Expresar sus emociones pasa a ser misión imposible porque si tienden a hacerlo de forma que no conviene a los interlocutores, achacan sus reacciones a la mal llamada enfermedad mental.

Y éso es lo que le pasó a Maite, una mujer excesiva donde las haya, que encuentra como argumento contra sus palabras y acciones un simple y pero tremendamente ofensivo «loca».

Podemos analizar mejor las situaciones, podemos utilizar mucho mejor el vocabulario, podemos incluso soñar con que alguno de les presentadores hubiera podido llamar la atención a Iván por tremenda desfachatez.

Pero ya que no va a pasar, podemos ser nosotres, desde casa, quienes empecemos a cambiar nuestra visión de las cosas, quienes abramos la mente y nos demos cuenta de que el sufrimiento mental no es un insulto para atacar a las mujeres.

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