Hablemos de bullying.

Había un programa hace mogollón de tiempo que se llamaba Hablemos de sexo, con la doctora Ochoa. Nunca lo ví, era muy pequeña, y prefería Bola de dragón, pero me gusta el título, es corto, conciso y no deja lugar a dudas. Pues con éste post, tampoco quiero dejar lugar a dudas, vamos a hablar de bullying y de su tratamiento en la televisión.

Ya sabéis que me gusta la tele, mucho, y me gusta verla de forma crítica, para poder separar lo que me sirve, el entretenimiento e incluso el aprendizaje, del daño que hacen, que a veces también es mucho.

Tenemos a José Antonio Avilés de rabiosa actualidad, y es rabiosa porque está la gente muy enfadada porque es un mentiroso y un estafador. Y hasta ahí, muy bien, todes de acuerdo.

El problema empieza cuando el domingo Avilés cuenta en Viva la vida que sufrió bullying desde 1º hasta 6º de primaria. Dice que empezó a inventarse una vida ficticia y fantasiosa porque pensaba que si los demás creían que era de «familia importante» así no se meterían con él.

En ese programa todo el mundo se empeñó mucho en decir alto y claro que ser víctima de bullying no te justifica para ser un estafador. El lunes, en Sálvame, no solo siguen esa guía, si no que se explayan de otra forma:

«Yo también era el marica de la clase» dice Jorge Javier Vázquez, quitando importancia. «Yo también tuve problemas en el instituto y somos gente normal a día de hoy» sigue José Antonio León. «Con 6 años yo era la tartamuda, pues como a todos los niños» apunta Mila Ximénez.

El objetivo de estas… ya no desafortunadas frases, son ofensivas sin paliativos, es insinuar que con Avilés se metían, vale, pero que él lo he exagerado para convertirlo en bullying.

En esta infografía vemos las características del acoso escolar: tienen que ser agresiones que sucedan durante un tiempo, tiene que haber una intencionalidad de dañar y hay un desequilibrio de poder.

Supongo que leyendo ésto, los «expertos» de Sálvame no tendrían dudas en creer a una persona que ha sufrido ésto en su infancia, hablarían con más respeto y no se reirían de una situación así:

«Pero se reían de él por gay o por gordito?» ha dicho entre risas Mila. Pues mira Mila, el propio José Antionio dijo que era amanerado, que en el siguiente cole en el que estuvo tampoco se sintió libre de decir quién era. Ha vivido en un armario y en una mentira desde muy pequeño, y como él, mucha gente. No, no es agradable veros reíros de un tema tan sensible. Más que nada porque en un ratito habéis justificado los insultos entre criaturas como algo «normal». Normal, como diría Viruta, es el programa de mi lavadora. Normal, es que un niño, una niña, une niñe, pueda ser como sea sin que haya matones metiéndose en su vida y adultos justificando y perpetuando ese comportamiento de matones de patio de colegio en un plató de televisión, pero ¿cómo podéis entenderlo, si sois capaces de los más dañinos insultos cuando lo pide el circo?

Por lo visto Avilés denunció a los 16 años, no a los 12 que fue cuando pudo cambiar de colegio. Por lo visto, ésto resta veracidad al relato. Por lo visto seguimos juzgando las actuaciones de la víctima.

Y ahora vamos a lo que más me ha llamado la atención:

Sufrir bullying no justifica lo que has hecho.

Ya, ya lo sabemos, y Avilés tendrá que responsabilizarse de todo lo que ha hecho, pero yo me pregunto varias cosas:

¿De verdad no entendemos que las mentiras comenzaron como un mecanismo de defensa? (equivocado a todas luces).

¿Cuántas víctimas de bullying han desarrollado mecanismo de defensa perjudiciales para sí mismes? No voy a descubrir la pólvora, pero el consumo de sustancias, de alcohol, conductas de riesgo, aislamiento, joder, pero si hay gente que se ha suicidado… cada uno afronta las cosas como puede o como se lo ocurre…

Las personas somos complejas, y podemos ser víctimas y verdugos en cualquier momento, o acaso ¿no conocemos a gente víctima de bullying que pasó a agredir? ¿No tenemos que entender que los agresores, en muchas ocasiones, se comportan de esa forma porque son víctimas en otras situaciones? Romantizar a las víctimas es un gran peligro para ellas (para nosotras), porque no somos seres de luz, no somos, bajo ningún concepto, perfectas, y mucho menos por haber vivido acoso escolar. Entendamos a cada persona en cada situación con su equipaje, pero aprendamos a analizar y a tener empatía.

Decía Alonso Caparrós que Avilés tiene que desaparecer de la tele porque es un mal ejemplo para la juventud, pues hay quien quiere ser famoso/a/e y creerá que puede conseguirlo así sin consecuencias, a lo que Jorge Javier ha dicho que «no todo lo que sale en la tv tiene que ser un ejemplo». Si la tele no debe ser ejemplo, ¿estamos educando de tal forma que entendamos que no todo lo que sale en la televisión es ejemplo? ¿estamos ayudando a desarrollar ese espíritu crítico?

Se oían voces de reinserción, han nombrado al Dioni, al Lute… y yo me pregunto quiénes son quienes tienen que reinsertarse.

Aclaración: no estoy justificando los supuestos delitos de José Antonio Avilés, quiero incidir en la hipocresía, en la falta de sensibilidad que sigue habiendo hacia ciertos temas… porque, por ejemplo, el bullying claro que no justifica la estafa, pero ¿a cuántas personas hemos escuchado justificar al baboso de turno porque había bebido una copita de más?

Que yo no digo nada, solo pienso en voz alta.

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