Perreando luz de gas.

Uno de mis objetivos con Proyecto Fénix es dar a conocer situaciones que nos están dañando, adquirir vocabulario para expresarnos e identificar esas situaciones y que lleguen, de forma accesible a cuanta más gente mejor, incluidos niños/as/es.

Hoy quiero hablaros de una situación que se llama Luz de gas o Gaslighting en inglés. Se toma el término a partir de una película del mismo nombre… aquí la tenéis (inglés subtitulada a español).

La peli dura 1:30 aprox, el resto no hagáis caso.

Según Filmaffinity, la sinopsis de la peli es: «En plena época victoriana un pianista se casa con una bella joven, y juntos se van a vivir a casa de una tía de ella misteriosamente asesinada años atrás. La felicidad de la mujer termina cuando empieza a oír ruidos que la aterrorizan.» Sin embargo, para entender la luz de gas, hay que destripar un poco la película.

En ella, un matrimonio tiene una relación de lo más problemática: la mujer, presa de alucinaciones o soñando despierta, como dicen en alguna escena, pierde sus cosas o esconde las del marido. Él intenta ayudarla, pero claro, ayudar a una mujer así es muy difícil, ¿verdad? qué sufrido el pobre marido.

La realidad es que él es quien esconde y roba las cosas para hacer creer a ella que está loca y se lo inventa todo. En la película utilizan el término «queer» (raro) para describir a la protagonista: «ella no está bien de la cabeza, hace cosas raras». Las mujeres, las locas, las raras, las queer.

El marido se esfuerza mucho en planear lo que hace contra ella para que así su plan no se desvele. Lo disfraza al principio con bromas, «ya sabes las cosas que te imaginas», hasta terminar amenazando con mandarla a morir a un manicomio.

«Lo único bueno para ti es la tranquilidad y el silencio». Esa frase hiela la sangre, porque pone de manifiesto el aislamiento al que quiere someterla.

Y hasta aquí hablar de la peli, vamos a aterrizar un poco más en el término Luz de gas o Gaslighting.

Voy a añadir algunas referencias externas y luego lo desgranamos un poco más.

Aquí Rebelión feminista nos da una definición:

«La luz de gas es forma de abuso psicológico que consiste en presentar información falsa para hacer dudar a la víctima de su memoria, de su percepción o de su cordura. Este tipo de maltrato puede ir desde la negación sobre si un evento ocurrió o no hasta la escenificación de situaciones extrañas con el fin de desorientar a la víctima.
El nombre es dado por una película con el mismo nombre, en la que un hombre cometía crímenes a espaldas de su mujer, a la que hacía creer que se estaba volviendo loca cuando veía que las luces de su habitación (que funcionaban a base de gas) se encendían solas.

Estas prácticas pueden tener como efecto que la víctima, creyendo que está loca o que tiene problemas de percepción, pierda confianza en sí misma y desarrolle dependencia de su maltratador, que aprovecha la confianza que ha depositado la víctima, para seguir haciéndola creer que está loca.»

Aquí nuestra amiga Ana, que ya conocemos por participar en Ahora somos red, nos comparte un hilo con más definiciones sobre la luz de gas.

Vamos a resumir, a entenderlo mejor. Cuando tu estás convencida de algo y una persona te hace ver que no es cierto, que te lo inventas, que estás loca. Cuando alguien te dice algo dañino y luego lo disimula diciendo que es una broma o que lo has entendido mal, cuando no se tienen en cuenta las cosas que dices porque «no sabes, no tienes ni idea, estás loca o ya sabemos cómo te gusta exagerar». Cuando se pone en duda tu palabra, tu percepción, tu memoria, cuando, en definitiva, se te pone en duda y para demostrarlo, se cuestiona tu salud mental.

Antes de continuar, quiero recordar que aunque es un abuso psicológico de manual dentro de las parejas maltratador-maltratada, también nosotras podemos hacer luz de gas a alguien… y me preocupa especialmente, como siempre, nuestra relación con la infancia. ¿Cuántas veces hemos dudado de testimonios de criaturas pensando que exageran, que mienten, etc.?

¿Y a qué viene el título, que la entrada se llama Perreando luz de gas?

Hace muy poco me hicieron luz de gas y no me enteré hasta que no me lo dijo una amiga. Porque insisto, es una táctica muy difícil de identificar.

Dije que me gustaba Pitbull y una persona me dijo que si de verdad me gustaba. Pues claro.

«¿Y ahora qué hago?» me dijo… como si fuera algo terrible que a mi me guste un determinado cantante. La conversación fue de lo más tensa y cuando una amiga entró para defenderme, esa otra persona se defendió diciendo que «era broma». En ningún caso pidió perdón por lo que me había hecho sentir a mi, que me ví juzgada e hipervigilada por afirmar que me gusta un cantante de un estilo que, a priori, por lo visto, no puede gustar a una feminista.

En serio, a quién no le gusta? 😉

Encima pedí perdón yo por haberlo entendido así. Encima pedí perdón por haberme sentido yo mal. Si con nuestras palabras hacemos sentir mal a alguien SIN intención, es de recibo pedir pedir perdón, darse cuenta de qué puede haber pasado, dónde está el fallo comunicativo y solucionarlo. Pero si nos escudamos en el «era broma» no estamos haciendo otra cosa que cargar en la otra persona todo el peso de los sentimientos y el significado de la conversación. » Es tu problema por ser una exagerada». Nos hacen dudar de la forma que tenemos de percibir, de interpretar, y de esta forma se consigue que dudemos tanto de nosotras mismas que nos dejemos pisotear y acabemos pidiendo perdón por sentirnos mal.

No es la primera vez en mi vida que me hacen ver que soy una exagerada y veo cosas donde no las hay. ¿Y a vosotras? ¿Os han hecho luz de gas? ¿Habéis hecho luz de gas alguna vez?

A partir de ahora que ya sabemos lo que es, podemos estar alerta de este tipo de comportamientos, no hacerlos, y tener más seguridad en nosotras, no dudar de nuestras percepciones y no dejarnos intimidar por esas personas que nos quieren hacer pasar por «locas». Y a ver si vamos dejando de utilizar «loca» como insulto que ya vamos tarde con el capacitismo.

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