Personas.

Estamos viviendo un momento convulso en el feminismo, en el que un reducido grupo de mujeres supuestamente feministas están luchando activamente por expulsar a las mujeres trans de los espacios feministas porque, según ellas, no son mujeres. Estas llamadas TERF por sus siglas en inglés (Trans Exclusionary Radical Feminist, feministas radicales trans-excluyentes), además, están empleando insultos humillantes contra ellas, ataques virulentos y argumentos simplones y, en ocasiones, manipulaciones y mentiras. 

Se basan en una supuesta biología compartida con partidos de extrema derecha en la que su máxima es “los niños tienen pene y las niñas vagina”. No me extrañaría ver a todos y todas en el mismo bus, ya que un componente del partido que termina en X ya dijo que compartían vagón. 

giphy.com

No voy a entrar en más polémicas porque cada una sabe en qué lado de la historia estar, solo voy a recordar que en los 70 del siglo pasado, cuando Kate Millet se declaró lesbiana, sus compañeras feministas la insultaban y llamaban incluso cerda. Mi feminismo no es, bajo ningún concepto, excluyente. 

Sin embargo sí que quiero aportar algunos datos acerca de las persdoans trans, la intersexualidad y los géneros no binarios. Porque, le pese a quien le pese, existen. Y no podemos enseñar respeto a todas las personas si nos dedicamos a negar identidades, cuerpos y vivencias. 

Para comenzar, voy a aportar algunas definiciones que nos van a ayudar a entender mejor de qué estamos hablando. 

Toda la información que yo voy a poner está sacada del libro ¿Es fluido el género?, escrito por Sally Hines y Matthew Taylor, de la editorial Blume (¡pues claro que lo compré en Mujeres y compañía!). 

Comenzamos con las definiciones: 

Identidad de género: Se refiere a cómo percibe cada persona el ser hombre, mujer, una combinación de ambos o ninguno: es la parte central de lo que las personas saben que son.

Expresión de género: es la manera en la que las personas le presentan su género al mundo, así como el modo en el que el mundo interactúa con dicho género y lo conforma. Está relacionada con los roles de género y con la forma en que la sociedad impone la conformidad con eso roles.

Género fluido: Para las personas con género fluido, su identidad de género cambia con el paso del tiempo o en función de la situación; además, pueden no restringirse a una única identidad de género. 

Genderflux: Las personas genderflux experimentan su identidad de género con distintas intensidades en cada momento. 

No binario: las personas no binarias son aquellas cuya identidad o expresión de género no entra en la categoría masculina ni femenina. 

Creo que este libro lo explica de una forma muy clara, pero básicamente es que la identidad de género se refiere a quiénes somos, la expresión de género es cómo nos vestimos y mostramos al resto del mundo, el género fluido es que la identidad cambia y las no binarias no se encasillan en una única identidad. 

¿Alguna pregunta?

Seguimos, que la clase no ha terminado.

giphy.com

Intersexualidad: La intersexualidad describe varias situaciones en las que una persona tiene una anatomía reproductiva o sexual que no se ajusta a las definiciones habituales de hombre o mujer. 

Transgénero: Es un término amplio que hace referencia a aquellas personas  cuya identidad de género o expresión de género innatas son diferentes al sexo que se les asignó al nacer. Algunas personas transgénero deciden hacer la transición de un sexo biológico a otro; a estas personas a veces se les llama transexuales. Hay otras que prefieren no hacer ninguna transición física. 

Cisgénero: Para las personas cisgénero, su identidad de género, expresión de género y sexo biológico son congruentes entre sí. El término también implica que una persona que desempeña el papel de género que dicta la convención social es el adecuado para su sexo. A veces se abrevia como cis.

Androginia: Es una combinación de características consideradas masculinas y otras consideradas femeninas. El término suele emplearse para hacer referencia a personas o cosas sin género, de género mixto o ambiguo.

Todas estas definiciones no podemos en ningún caso obviarlas o negarlas porque estaríamos negando a PERSONAS. Que no se nos olvide nunca, en ningún debate ni en ningún posicionamiento, que hablamos, siempre, de PERSONAS. 

Desde Intersex Campaign for Equality señalan que las personas intersexuales representan entre el 1,7 y el 2% de la población. Porcentaje parecido al de personas pelirrojas. ¿Negaríamos la existencia de personas pelirrojas?

Sin embargo es muy difícil determinar el número de bebés intersexuales que nacen, ya que se les realizan “correcciones quirúrgicas” para que se desarrollen o bien como niños o bien como niñas. No se les permite elegir, no se les escucha cuando crecen, se les opera y hormona desde el nacimiento.

Película XXY que cuenta la historia de una persona intersexual y cómo su familia decidió manejar la situación.

La historia está en que, en occidente, se ha clasificado todo desde un binarismo que ha borrado a las personas que no encajan en esos compartimentos estanco que son masculino y femenino. 

Si investigamos un poco, podemos conocer diferentes comunidades en varias partes del mundo en la que existen más géneros, no solo los dos que conocemos aquí. 

¿Queréis conocer algunos ejemplos?

Hijra: es un término del sur de Asia que hace referencia a las personas a las que se les asigna sexo masculino al nacer pero que se identifican y viven como mujeres. Históricamente en el sur de Asia han existido muchas comunidades hijra, que siguen formando parte de la sociedad contemporánea.


Tercer Género: El tercer género es una categoría de género legal o social que no es ni masculina ni femenina. Existe en sociedades que han tenido un rol de género tradicional de esta tipo, así como en sociedades que, en fechas recientes, han reconocido los derechos de algunos de sus miembros a no identificarse ni como hombres ni mujeres.

En algunas culturas sudamericanas los travestis son personas que al nacer se les asigna género masculino pero se identifican como mujeres, aunque a veces pueden no identificarse por completo como hombres o mujeres, sino más bien reivindicar una identidad de género independiente con sus propias reglas.

Los Muxe es una identidad de género zapotecos, una cultura mexicana indígena minoritaria. A los muxe se les asigna género masculino al nacer, pero asumen algunos atributos que se consideran femeninos (ropa, maquillaje, bordan). Se les considera un tercer género en el que se combinan cuerpos masculinos con características masculinas y femeninas.

Mahu, que significa «en el medio», es una tercera identidad de género de las culturas hawaiana y tahitiana. Los mahu, tradicionalmente respetados por reconocer tantos sus aspectos masculinos como femeninos, han desempeñado un papel específico y valioso dentro de la sociedad.

Hay muchos más ejemplos, como los Fa’afafine, identidad de género reconocida en Samoa para las personas asignadas varones al nacer, pero que eligen criarse como niñas ( o se les obliga si las familias tienen muchos hijos y pocas hijas). Los Fa’fafine asumen atributos femeninos y tienen un papel social específico dentro de la familia, en la que realizan tareas tradicionalmente asociadas a las mujeres. Algunos se identifican con el género femenino.

Los waria son una comunidad indonesia de personas de tercer género a las que se les asigna el sexo masculino al nacer pero que creen que nacen con el alma de una mujer. Esta comunidad incluye también a personas que en Occidente tal vez se considerarían hombres gais afeminados. Muchos waria no desean someterse a la cirugía de reasingación de género por motivos religiosos.

El término Dos espíritus hace referencia a los indígenas norteamericanos y los muchos roles y grupos de género mixtos que se encuentran tradicionalmente entre numerosas tribus indígenas de los indios nativos de Estados Unidos y las Primeras Naciones de Canadá. Este término ha sustituido al antiguo berdache, rechazado debido a su uso inicial por parte de los colonizadores.

La mitología de la Antigua Grecia también cuenta con numerosas referencias a la androginia, las prácticas cross-gender y la intersexualidad.

Puede que resulte largo o pesado de leer, pero más largo y pesado es el tormento al que son sometidas las personas intersexuales, transgénero, de género no binario o género fluido… por no querer admitir que el mundo no es binario, que el mundo es algo mucho más fluido y cambiante.

La sociedad occidental y la patologización de la diversidad ha hecho que tratemos de desvíos, trastornos o enfermedades situaciones que no son más que cuerpos y vidas. Las personas trans o intersexuales, o no binarias o cualquiera de lo ejemplos que hemos visto aquí no suponen ningún peligro para nadie (no puedo creer que tenga que estar escribiendo ésto en 2020), no son pervertidos, pedófilos, delincuentes, enfermos mentales… y no podemos esperar que vivan su situación desde el dolor, el sufrimiento, la disforia o las intervenciones quirúrjicas para «aceptarles».

Las modificaciones corporales no deben ser un requisito para respetar a una persona, y sin emabrgo, deberían poder hacerse si así lo eligen. Así como el cambio de nombre y demás pesadillas burocráticas que les siguen recordando cada día que la sociedad no les permite quienes son.

Abramos la mente y vayamos al baño a hacer pipí y popó, no a investigar lo que tienen los demás entre las piernas.

¡Haz que Fénix vuele más alto!Share on Facebook
Facebook
0Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies