Machirulos en la isla

«Trapera, sucia, escandalosa, loca, loca de remate, chocho»

Así se ha dirigido Pavón, el torero, a José Antonio Avilés. No, no vamos a debatir sobre quién tiene razón en el conflicto, porque nos interesa más centrarnos en Pavón.

La secuencia comienza con una prueba: hay que llevar un cofre cargado hasta donde está el Capitán Morgan, es lejos y subiendo una colina entre maleza y demás.

Dos mujeres se ofrecen a llevarlo y Pavón, que es un machista redomado, dice que no van a poder, que hay que ser realista, que no se puede desaprovechar la oportunidad, las ningunea y duda de sus capacidades. Lo que hace un machista, vaya.

Al final Elena y Ana María llevan el cofre sin la confianza de sus compañeros de grupo ( o no de todos) pero lo consiguen. Al bajar, el torero machista les dice: «¿lo habéis conseguido? ¿de verdad? ¿Habéis llegado?» dudando de que lo hubieran hecho. Todas sabéis a lo que me refiero.

Él les da un abrazo y es entonces cuando José Antonio llama falso a Pavón y el torero machista, lo primero que dice, son los insultos que habéis podido leer anteriormente.

https://www.telecinco.es/supervivientes/antonio-pavon-jose-aviles-bronca-discusion-loca_18_2904570003.html

El problema de Pavón es que un machista reconcentrado que no solo estaba insultando a José Antonio, estaba insultando a todas las mujeres. ¿Por qué si no, ha utilizado el femenino para insultar al periodista? No es solo un problema de homofobia, que también, es un problema de machismo incrustado en la médula que hace que ciertos insultos se empleen en femenino porque somos las mujeres las que somos locas, traperas, escandalosas… y nada más humillante que comparar a un hombre con… una… mujer.

giphy.com

Es un ejemplo perfecto para ver la escala de privilegios: José Antonio es gay, y él habla como le da la gana, y se puede nombrar a sí mismo en femenino o como quiera, y decir maricón, y tener toda la pluma que le salga. Pero Pavón desde su altar de hombre heterosexual (y torero) no puede llamarle maricón y ni chocho ni referirse a él en femenino porque lo hace de forma despectiva, humillante y, por si no lo he dejado claro, tremendamente machista.

Tenemos mucho que avanzar para que seamos capaces de tener discusiones sin necesidad de desprender discursos de odio, de atacar a la identidad de la gente y de seguir en una época oscura a la que algunos nos quieren llevar de nuevo.

Pero cariño, cuando sacamos la pluma a pasear, no hay caverna ni torero que nos detenga.

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