La duda

Esta semana hemos visto el vídeo del pequeño Quaden Bayles, un niño de 9 años aborigen australiano con acondroplasia que lloraba mientras su madre le grababa. Entre sollozos explicaba que quería morir debido al bullying que sufría.

Es un vídeo durísimo, es desgarrador ver, oír y sentir el dolor de este niño. Cuando lo vi tuve muchísimas dudas sobre compartir o no el vídeo por aquello de la privacidad del menor, porque no sabía si era lo más adecuado, porque no estaba segura de si exponer al menor era la mejor forma de seguir luchando contra el acoso escolar. Por otro lado, es una forma de que el mundo entero siga concienciándose y empatizando con las víctimas de acoso escolar.

Con lo que, sinceramente, no esperaba encontrarme, era con que se haría viral un bulo en el que decían que Quayden tenía en realidad 18 años, que todo era mentira… y con un montón de adultos haciendo cyberbullying a un niño pequeño con discapacidad.

https://maldita.es/malditobulo/nino-enanismo-bullying-australiano-quaden-bayles-18-anos-tiene-9/

Imagen de sacada de Maldita.es dentro del enlace anterior

No es casualidad que hayamos dudado de la historia de Quayden, es un niño con una discapacidad, ¿qué credibilidad tiene? Seamos sinceras… a todas nos han cuestionado, pero a los menores más.

Si eres una mujer se cuestiona tu testimonio, recordemos todas las veces que hemos tenido que gritar «hermana, yo sí te creo».

Si eres una persona trans, se te cuestiona por tus decisiones.

Si eres una persona racializada en una sociedad blanca occidental, también se va a poner en duda lo que digas.

Si tienes una discapacidad o un trastorno mental, todo lo que digas podrá, y seguramente, será, utilizado en tu contra.

Pero ahora pensemos en todas las situaciones anteriores, siendo menores de edad.

A los niños y niñas se les cuestiona, se duda de sus testimonios, se les relega a un segundo plano y se quita importancia a todo lo que cuentan. Creer que los niños y niñas están en un escalón inferior al de los adultos se llama «adultismo».

Ya hemos hablado más veces de la perversa creencia de que las criaturas mienten o se inventan cosas.

No vamos a cargar contra todas las personas que se han creído el bulo de que Quayden era mayor de edad, pero sí vamos a hacer que reflexionemos mucho y muy profundo sobre qué nos ha llevado a hacerlo. ¿el capacitismo? ¿El adultismo? Hemos conseguido empezar a creer a las mujeres que cuentan las agresiones que viven, ¿por qué tenemos todavía tantos problemas para creer lo que nos cuentan otras personas? ¿Por qué seguimos dudando y culpabilizando a la víctima?

Si bien es cierto que se podría estar instrumentalizando al niño y su dolor y sufrimiento, la duda no iba tanto contra la familia si no contra el propio niño. (No voy a reproducir ni uno solo de los terribles comentario que se han vertido sobre él.)

Para entender este tipo de situaciones, podemos escuchar a las personas discas de nuestro alrededor, y a las personas adultas que, siendo niñas, fueron juzgadas y cuestionadas.

Mi caso fue uno de ellos, a una niña nadie la cree cuando dice que todos los días le duele algo. Y lo sigo viendo aún hoy, cuando en los coles un o una peque se queja y algún/a profe dice que «uy, es que a Fulanita siempre le duele algo, es muy mentirosilla» (Sí, suele darse más en niñas).

Pero vamos a conocer el testimonio de una situación de la compañera (y sin embargo amiga) de Twitter @bluedementia

» Una vez estaba en un autobús con una persona que tenía un problema cardíaco y necesitaba ir en silla de ruedas porque se le alteraba la tensión cuando se levantaba, sentaba o andaba. Era un autobús nocturno, veníamos del orgullo, y estaba todo petado. La gente se apretujó para dejarnos entrar con la silla. Cuando nos bajamos, esta persona se levantó y bajó andando, porque había mucha gente y era más fácil bajar a pie y plegar la silla. El conductor detuvo el autobús y se bajó para gritarnos por haberlo engañado para coger sitio en el autobús y que mi amigue fuera sentade porque podía andar.

Se duda sistemáticamente de la gente discapacitada porque se considera que adaptarse a nuestras condiciones de vida es un favor, y nadie va a hacer un favor a alguien que le está engañando, aunque ese alguien sea un niño pequeño víctima de bullying en el colegio y lo pongas en riesgo de sufrir bullying a manos de adultos de todo el mundo.»

¿Cuántas veces has dudado de una persona (adulta o menor de edad) con una discapacidad? ¿Cuántas veces has pensado que se lo inventaba o, como dice @bluedementia, has pensado en la accesibilidad o adaptación hacia las personas con discapacidad como un favor? y claro, ¿cómo vamos a hacer un favor a alguien que nos está engañando?

Recuerda que se llama capacistismo y no solo se puede cambiar, se debe eliminar, para conseguir que respetemos a todas las personas sin importar la condición.

Reflexiona.

Piensa.

Cambia lo que hace daño a las demás personas.

Pide perdón cuando sea necesario.

Si dudas, busca las fuentes.

Imagen sacada de Maldita.es

Y no te metas con menores de edad. Es una de las bajezas más rastreras que se puedan conocer.

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