Ahora somos red, Eire Pandemonium.

1.Breve descripción de quién eres. Puedes contarnos lo que quieras, de verdad.


Mi nombre es Ariana Alonso Celorio, aunque en rrss se me conoce a menudo como Eire Pandemonium. Soy la presidenta y cofundadora de la Asociación Rebelión Feminista, un grupo de mujeres cada vez más grande porque somos muy diversas. En mi asociación no nos gusta limitarnos, por eso solemos hablar de muchísimas temáticas, aunque mi especialidad son la violencia de género y la discapacidad, ya que he sido víctima de la misma y soy una mujer discapacitada (para mí es muy importante la etiqueta de mujer discapacitada, ya que no puedo desprenderme de mi discapacidad en la formación de mi personalidad y de mi vida en general). Además de todos los artículos míos que podéis encontrar en la web de Rebelión Feminista, he participado recientemente en un libro de las compañeras de Pikara Magazine, hablando de mujer y discapacidad. El libro se llama “Feminismos. Miradas desde la diversidad” de la editorial Oberon, ¡por si queréis haceros con él!
Soy discapacitada física y sensorial, ¿qué quiere decir esto? Pues que las circunstancias por las que soy disca, han afectado a uno de mis sentidos, a mi movilidad y, en mi caso, tengo dolores crónicos. Os cuento un poco más sobre este tema: Nací con 5 patologías cerebrales, las cuales 2 de ellas se consideran enfermedades raras, por lo que me enfrento a menudo al desconocimiento de médicos y facultativos diversos. (Vivo con Hidrocefalia,
Encefalocele occipital, Siringomielia cervical, impresión basilar y fusión atlooccipital y Malformación de Chiari tipo 1. Os pongo la lista de patologías, porque me encanta la medicina, y sé que habrá gente a la que le resulte interesante poder cotillear qué son.)
Además de estas patologías, por las cuales tengo un tubo de titanio desde la cabeza al abdomen para drenar el exceso de LCR, me dejaron sorda del oído izquierdo con 4 años. Fui al hospital a que me operaran de Anginas y Vegetaciones, y salí con una pérdida casi total de la audición en ese oído, de ello he aprendido a leer los labios (de forma súper básica) y a lidiar con un montón de abusos tanto médicos como educativos y por supuesto
con el bullying.

2.En qué época sufriste bullying (edad, etapa educativa, cuántos años duró)

La verdad es que no sé exactamente a qué edad puedo considerar que empezó, pero sí que se agravó cuando empecé el instituto. En el cole se reían de mí por necesitar ir al baño con más asiduidad que el resto y a veces me insultaban por ser gorda, pero no era un acoso constante como en el instituto. Duró unos 10 años, más o menos hasta que me cambié de
centro, aunque aún si me encuentro con alguno de mis abusadores, suelen hacer algún comentario.

3.¿Quieres contarnos algunas cosas de las que te decían o hacían? Si no estás preparado/a/e no pasa nada. ¿Cómo te sentías?
Tengo los labios muy voluptuosos, por lo que un tío mío (desde el cariño) me solía llamar Morris, pero un día lo hizo en presencia de uno de los chavales que se metían conmigo y le hizo gracia. Desde entonces convirtieron un mote cariñoso en un infierno para mí, muchos chavales me llamaban así, por los pasillos me miraban y me señalaban, se metían conmigo incluso cuando iba por la calle. Había 3 chavales en especial, mucho mayores que yo (hablamos de 1º de la ESO, así que yo tendría unos 12 y ellos cerca de 18), que me perseguían al salir del instituto, insultándome y escupiéndome la chaqueta. Me sentía asqueada, tenía miedo de que llegaran a agredirme y también sentía vergüenza de mi
cuerpo y de mí. Eso afectó muchísimo a mi autoestima, y durante años odié mis labios, sin embargo ahora (gracias a años de terapia psicológica) vuelvo a amar mis labios que son preciosos. Sin embargo lo que no he conseguido superar aún es que cuando pasó un tiempo, empezaron a llamarme gorda también, y yo me sentía avergonzada de mi cuerpo, no quería ir a las excursiones donde tuviera que ponerme bañador, o en las que llevara
poca ropa… Fue un auténtico infierno. Y aún hoy arrastro secuelas, ya no tengo miedo cuando me encuentro con mis abusadores, pero sí me dan ansiedad, porque sé que van a seguir insultándome.

4.¿Qué o con quién contabas en esa época para salir adelante? ¿Qué o quién fue tu red de apoyo y salvación?

Contaba con todes mis amigues, la verdad es que tenía a muchísima gente a mi lado que era muy buena conmigo, me apoyaba y estaba ahí. Pero principalmente contaba con 3 personas: Mis dos mejores amigas de entonces, Ana y Elena, y con mi madre. Mi madre fue quien vio que no estaba bien psicológicamente, a pesar de que casi nunca hablábamos de
ello porque no sabía cómo hacerlo, y me llevó a la psicóloga. Ella me salvó la vida, porque si no creo que no estaría aquí. También fue un millón de veces al centro a poner quejas, y se reñía y castigaba a los chavales, pero nada cambiaba.

5.¿Qué le dirías a los adultos que ven este tema “de lejos”? Familias, profes…

Los profes nunca se sentaron a hablar conmigo, a intentar ayudarme y a entender todo lo que estaba pasando. Había profesores que incluso se lavaban las manos al respecto o fomentaban el acoso con ciertos comentarios (un profesor que tuve, puso en duda que yo estuviera enferma cuando estaba ingresada porque me acababan de operar) y tampoco se
me adaptó jamás las clases a mis necesidades. Estoy prácticamente sorda de un oído desde siempre, por lo que se me debería haber aplicado una adaptación curricular de audición y lenguaje, para facilitarme sobre todo los idiomas que no eran el mío. Pero nunca me lo ofrecieron, y así me tiré muchos años suspendiendo inglés o francés porque no entendía muchas cosas o no escuchaba los malditos “Listening” del demonio. Y aunque mi
acoso principalmente no fuera dirigido a mi discapacidad, esa vulnerabilidad añadida lo facilitó. También que sí que iniciaron el abuso con algo que era intrínseco a mi discapacidad, pues si tenía que ir al baño cuando era peque (y ahora) es porque tengo un tubo que drena líquido a la vejiga y los intestinos, es que no era un capricho. Y se podría haber evitado si alguien se hubiera molestado en explicárselo a mis compañeros, si alguien se hubiera sentado conmigo y me hubiera preguntado, si hubieran puesto un poco de su parte. Ojo, no digo que todas las personas que me han dado clase, han pasado de esto, he tenido profesoras magníficas que han intentado por todos los medios que se hiciera algo contra lo que estaba pasando, pero muchas veces las opciones se salían de su control. Hacen falta herramientas para los docentes y hace falta educación en estos temas.
Para las familias solo puedo decir que yo agradezco la madre que tengo, porque no necesitó que yo le contara nada para actuar, porque me apoyó y siempre estuvo ahí aunque yo no lo supiera. Mi madre debería servir de ejemplo para todas las familias con peques, porque sé que sin ella todo lo que pasé me hubiera destruido. Al bullying que yo sufría, se unió la violencia de género que sufría en otros ámbitos (no puedo ser muy específica, porque me da miedo todavía) y mi madre también me ha apoyado siempre con eso. Ella sabe muy bien lo que es esta violencia, lamentablemente, y precisamente ella me animó a que convirtiera todo este dolor y todo lo que he pasado en ayudar y apoyar a otras personas. Y de ahí nació nuestra asociación, en la cual ayudamos a víctimas de todo tipo
de violencia de género, incluido menores, que muchas veces están desprotegidos.
En definitiva, los adultos deben responsabilizarse, deben dejar de quitarle hierro al bullying y deben hacer proyectos como este para concienciar a sus alumnos y familiares. El bullying no solo mata (que demasiado), si no que nos deja secuelas de por vida que condicionan cómo nos enfrentamos a la sociedad cuando crecemos y cómo nos trata la misma. Del bullying y el maltrato arrastro un trastorno mixto depresivo y ansioso que aún estoy tratando y muchísimos traumas que no sé si podré superar. Además de que muy probablemente tenga estrés post traumático, aunque los especialistas son muy reacios a diagnosticarlo en estos casos. Proteged a vuestros peques, pero también educarlos para que jamás ejerzan violencia contra nadie.

6.¿Qué dirías a alguien que está sufriendo ahora mismo acoso escolar?

Pide ayuda. Esto es durísimo, duele muchísimo y te está quemando desde lo más profundo de ti. La mejor forma de sobrellevarlo es pedir ayuda, incluida ayuda especializada que pueda darte las herramientas para superar todo lo que estas sufriendo. No estás solo/a/e, somos muchísima gente la que cada día luchamos contra todas estas cosas, incluso puedes hablarme en rrss si crees que puedo serte de ayuda, pero quien mejor puede ayudarte siempre va a ser une psicologue.

7.¿Nos recomiendas un libro, una película, una canción…algo que te haga sentir muy bien, que te traiga buenos recuerdos y quieras compartir por si a alguien más le sirve?

Libro quizá cualquiera de Laura Gallego, no sé, a mí en esa época me sirvieron de mecanismo de defensa contra todo lo que estaba viviendo, huir del mundo real a otras historias fantásticas. Si quieres algo sobre feminismo, el libro en el que he participado (porque la publicidad siempre viene bien, jejeje) Película a mí me encantan las de dibujos animados, cualquiera que te haga reír cuando solo quieres llorar, pero que también te va a hacer emocionarte y sentir mil cosas mejores que ese dolor punzante.
Y una canción sí que tengo una que me anima muchísimo: Ana Torroja “Sonrisa”, no sé por qué, pero me sube el ánimo mogollón y es preciosa.

Imagen cedida por Eire.
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