Ahora somos red, Arnau Macías.

1.Breve descripción de quién eres. Puedes contarnos lo que quieras, de verdad.

Soy Arnau, tengo 19 años y nací y crecí en un barrio obrero de la periferia de Madrid. Pese a pasarme la infancia y casi toda la adolescencia estudiando en un colegio católico, podría definirme como un chico trans, bisexual, ateo y bastante rojo. Una diana perfecta para el tipo de gente a la que queremos parar en este proyecto.

2.En qué época sufriste bullying (edad, etapa educativa, cuántos años duró)

Recuerdo vagamente los primeros años de la escuela pero algo imposible de olvidar es cómo se intensificó durante los años de primaria, además era progresivo, cada año que pasaba se sumaba más gente.

3.¿Quieres contarnos algunas cosas de las que te decían o hacían? Si no estás preparado/a/e no pasa nada. ¿Cómo te sentías?

Sí que es verdad que nunca llegué a sufrir nada físico, todo mi mal se basaba en insultos, risas a las espaldas, burlas… Siempre he sostenido que las heridas cicatrizaban más rápido que la mente.

4.¿Qué o con quién contabas en esa época para salir adelante? ¿Qué o quién fue tu red de apoyo y salvación?

Con nadie. Probablemente eso hizo que tomara decisiones incorrectas. No tenía un buen círculo de amistades, mi familia se pasaba todo el día trabajando y mis abuelos estaban enfermos, no quería dar más problemas a mi gente, ya tenían bastante.

5.¿Qué le dirías a los adultos que ven este tema “de lejos”? Familias, profes…

Que empaticen. De verdad, que no me cabe en la cabeza que un adulto con dos dedos de frente, vea a un niño completamente solo, aislado, retraído o incluso llorando en una esquina y no se le parta nada en su interior, que no tenga la más mínima empatía para acercarse a preguntar: ¿Va todo bien?, ¿Necesitas algo? o ¿Hablamos?

6.¿Qué dirías a alguien que está sufriendo ahora mismo acoso escolar?

No tengas miedo, tú no eres el raro, lucha por quién eres, por lo que quieres, y si necesitas ayuda, pídela. No dejes que jueguen con tu salud mental.

7. ¿Nos recomiendas un libro, una película, una canción…algo que te haga sentir muy bien, que te traiga buenos recuerdos y quieras compartir por si a alguien más le sirve?

Quizá esta pregunta es muy personal, me explico, lo que me sirvió a mí quizá para otro no significa nada. Pero siendo sincero a mí lo que más me ayudó fue la música y sí, hubo dos canciones que marcaron un antes y un después en toda esta etapa.

“Caminando por la vida” y “Somos”, ambas de Melendi.

La primera ,me sacaba una sonrisa, me mandaba esa positividad que yo por mi mismo no era capaz de ver, una rumba alegre que me sacaba las ganas de bailar hasta en mis peores momentos.

La segunda llegó más tarde, como una crítica a todos y cada uno de nosotros, que me sirvió para darme cuenta de que absolutamente todos tenemos nuestras cosas, que todos somos diferentes, me recordaba que nadie es perfecto. Ambas me siguen haciendo sentir exactamente lo mismo hoy en día.


Imagen cedida por Arnau.

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