Ahora somos red, Ana Urbina.

1.Breve descripción de quién eres. Puedes contarnos lo que quieras, de verdad.

Soy Ana, de tengo 28 años, vivo en Madrid capital pero tengo orígenes latinoamericanos y vascos.


2.En qué época sufriste bullying (edad, etapa educativa, cuántos años duró)

Empecé a sufrir bullying cuando pasé de un colegio público de San Sebastián de los Reyes a uno concertado en Alcobendas. Desde 4º de primaria hasta 2º de la ESO (que volví a la Pública).


3.¿Quieres contarnos algunas cosas de las que te decían o hacían? Si no estás preparado/a/e no pasa nada. ¿Cómo te sentías?

De pequeña había dos cosas que no podía ocultar: que no era blanca y que tenía origen vasco. Durante la primaria lo que más atacaban era mi origen vasco: etarra, nos vas a poner una bomba… Sufría desde aislamiento hasta agresiones verbales. Me llamaban «ano» y «gafulina». Yo nunca he sido una persona pasiva, la verdad, y a todas estas agresiones respondía de una forma aún más agresiva. Me defendía, vaya, porque mi padre me enseñó eso de «si te dan una hostia tú responde con tres», así que podéis imaginar quien se pasaba la vida castigada y percibida por los adultos como problemática.Cuando comenzó la secundaria hubo tres factores que hicieron que el bullying cambiara. Primero: llegaron repetidores a nuestra clase y gente nueva de otros colegios. Segundo: me había pasado el verano en Chile. Tercero: dejé de ser una niña.Mis antiguos agresores se cansaron de amargarme la existencia, pero descubrí un nuevo tipo de agresiones: las racistas y las machistas. Los repetidores se volvieron mis nuevos acosadores y todo porque, evidentemente, rechacé los avances de uno de ellos. Me llamaban «mono» y hacían ruiditos cuando pasaba. Recuerdo un episodio en concreto en el que uno de ellos me pidió que le comiera la polla y que no me preocupase, que se ponía un condón de plátano. Yo tenía 12-13 años. Que me defendiera de ellos solo lo empeoraba más, porque cómo me atrevía a no tenerles miedo. Llego un punto en el que intentaron arrinconarme para darme una paliza (como en los vídeos esos que hemos estado viendo en las noticias) y se llevaron la desagradable sorpresa de que yo sabía taekwondo, era campeona de Madrid jóvenes promesas y le rompí la rodilla a una chica de una patada bien dada. No hubieron más intentos de agresiones físicas, pero el aislamiento creo que era mucho peor.Yo estaba acostumbrada a los golpes, por mi hobby me los llevaba a menudo, pero la soledad era lo que a mí me mataba. Tenía amistades superficiales con otros marginados, pero tenían miedo de profundizar más por si ellos se volvían a su vez objetivos de esta gente. Todo esto me ha dejado con unos problemas para relacionarme con los demás interesantes. Y no sé hasta qué punto mis problemas posteriores se deben a la falta de herramientas para gestionar conflictos, que no aprendí durante mi infancia debido al aislamiento. 


4.¿Qué o con quién contabas en esa época para salir adelante? ¿Qué o quién fue tu red de apoyo y salvación?

Hacía MUCHAS actividades extraescolares. He mencionado el taekwondo, pero también iba a una escuela de música municipal desde que salía del colegio hasta las 8-10 de la noche. Eran mi familia, mi lugar seguro, mi todo. Me pasa las clases fantaseando sobre lo que haría después de clase. En el coro de la escuela no solo era un miembro más, sino que habitualmente la directora me daba los solos y me sentía TAN valorada, tan querida… Era todo lo que no era en el colegio. Sobretodo había una niña, Raquel, que no sé si sabrá hasta qué punto fue necesaria en mi vida y mi todo para no hundirme. Ella era todo lo que no eran los niños del colegio: dulce, buena, amable, educada… ella también había sufrido bullying y también era la que me ayudaba a gestionar toda la mierda que llevaba dentro, porque repito, yo no era sumisa, era MUY agresiva y los adultos me percibían como problemática. Seguimos siendo amigas y la quiero un montón. 


5.¿Qué le dirías a los adultos que ven este tema “de lejos”? Familias, profes…


Su falta de empatía y su incompetencia tienen repercusiones graves a largo plazo en las vidas de muchas personas. Me habría gustado que alguna se diera cuenta que yo no era la mala, sino la víctima, porque su desidia solo animaba a los acosadores a seguir. Durante mucho tiempo me hicieron creer que me lo merecía. Y no.


6.¿Qué dirías a alguien que está sufriendo ahora mismo acoso escolar?


Lo primero de todo es que da igual lo que te digan ni como reacciones tú, NADIE se merece que le traten así. Nadie se lo busca. No es tu culpa. Mereces amor y lo encontrarás más adelante o en otros lugares. No voy a decir que no te afecte, pero sobreponte. Tu victoria es que no te hundan y cada día que lo superes es un día que tú ganas y ellos pierden.


7. ¿Nos recomiendas un libro, una película, una canción…algo que te haga sentir muy bien,que te traiga buenos recuerdos y quieras compartir por si a alguien más le sirve?


Para mí, Les Choristes y Sister Act 2. Y musicales, todos los musicales del mundo. Yo sané y crecí a través de la música y a ella le debo en gran parte haberme sobrepuesto a todo aquel abuso y a qué a día de hoy lo vea pasado. Lo más importante para mí es que a penas recuerdo aquella época y para mí es un indicio de que lo he superado.
Y sobretodo, miradme en esta foto de aquella época ¿Alguien duda de que todo estaba motivado por la envidia? (Arriba a la derecha del todo) Que en esa foto tengo 12 años!

Imagen cedida por Ana.
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