Ahora somos red, Noemí López Trujillo.

1.Breve descripción de quién eres. Puedes contarnos lo que quieras, de verdad. 

Soy Noemí, tengo casi 31 años, y soy periodista especializada en temas sociales y con perspectiva de género.

2.En qué época sufriste bullying (edad, etapa educativa, cuántos años duró) 

Sufrí bullying desde que era pequeña, y diría que lo sufrí en el primer año de colegio hasta el último de instituto. Es cierto que no todos los años fueron iguales, ni la intensidad del acoso era la misma. Los años en los que tengo un recuerdo más nítido al respecto, o más clarividente, son aquellos de la infancia. Era un bullying muy explícito: insultos, persecuciones, robo del almuerzo, dejarme sola… Y esto me sucedió también en el campamento de verano, con 7 años. Luego fue más bien el clásico «no encajar».

3.¿Quieres contarnos algunas cosas de las que te decían o hacían? Si no estás preparado/a/e no pasa nada. ¿Cómo te sentías?

Me sentía absolutamente patética y ridícula, haciendo ímprobos esfuerzos por encajar y sin entender por qué no lo conseguía, sin ser capaz de entender en qué fallaba o qué veían los demás en mí que provocaba el rechazo colectivo. Me sentía mal conmigo misma constantemente, con ganas de llorar, y a veces de no ir a clase (aunque creo que esto me pasó poco). Me sentía feliz y aprobada y aliviada cuando una niña se juntaba conmigo, complaciéndola constantemente para que no dejase de ser mi amiga (lo cual creaba unas relaciones de dependencia horribles). Sentía que la que tenía que cambiar era yo pero no sabía cómo. Pensaba que siempre sería así y me ha costado años de terapia psicológica darme cuenta de que no es el enfoque adecuado. Esto que se suele decir de que «cuando todo el mundo tiene un problema con alguien es que ese alguien tiene un problema» puede ser muy peligroso. El rechazo colectivo no es justificación alguna para que te rechaces a ti mismo. Respecto a las cosas que me hacían, recuerdo sobre todo que me persiguieran en el patio del colegio para quitarme el almuerzo, me arrinconaban en una esquina y me decían que iban a invocar a Satanás o a Verónica (sabían que yo era testigo de Jehová), se reían de mí porque no podía ir a los cumpleaños, se reían de mis zapatillas y mi ropa (porque procedo de una familia humilde y de clase obrera), me ponían la zancadilla, me amenazaban con pegarme en tono de broma, me pegaban collejas, se reían de mi pelo (pelo chocho), de mis gafas, de que era una empollona, de que estaba gorda…

4.¿Qué o con quién contabas en esa época para salir adelante? ¿Qué o quién fue tu red de apoyo y salvación? 

Diría que fueron mi madre y mi hermana. Siempre pude contar con ellas y más o menos desahogarme. Aunque nunca llegué a contarles cómo me sentía realmente. También mis amigas de la academia de inglés, siempre me trataron como a una igual, y fue con ellas con quienes empecé a salir a tomar algo, ir al cine…

5.¿Qué le dirías a los adultos que ven este tema “de lejos”? Familias, profes…

Les diría que son parte responsable del problema, que hay un montón de indicios: que se haga pis en la cama, que no tenga ganas de ir al colegio, que esté triste, que digan que en el colegio se meten con él o le dejan de lado, o que nunca cuente nada del colegio… A veces el niño o la niña no sabe expresarse bien, es un menor y está desprotegido. Hace falta formación para saber entrevistar y hablar con los niños y saber identificar si está sufriendo una conducta de este tipo. Creo que no hay que alarmarse, sino saber tranquilizar, acompañar y dar seguridad a los niños y las niñas. Y también saber identificar no solo si tu hijo o hija es víctima de bullying, sino si tu hijo o hija es quien ejerce ese bullying.

6.¿Qué dirías a alguien que está sufriendo ahora mismo acoso escolar? 

Le diría que no hay nada malo en él o en ella, que sé que suena fácil y estúpido decir ésto pero que es cierto. Que no hay nada que tenga que cambiar, solo aquello que le haga daño de su conducta: su autoestima, sus conductas autolesivas si las tiene, sus pensamientos negativos… No tiene que cambiar nada para agradar a los demás. Y que eso será difícil de mantener en el mundo en el que vivimos y que por eso necesitará ayuda psicológica. Que busque a una psicóloga o psicólogo con quien conecte y se sienta bien, con quien haya confianza, y que las cosas irán mejorando. No siempre estarán todo lo bien que le gustaría, pero las cosas del sufrimiento emocional mejoran SIEMPRE y podemos aprender a manejarlas. Y le abrazaría muchísimo, por supuesto.

7. ¿Nos recomiendas un libro, una película, una canción…algo que te haga sentir muy bien, que te traiga buenos recuerdos y quieras compartir por si a alguien más le sirve?

¡Claro! El instituto fue una época difícil para mí y yo siempre veía ‘Nunca me han besado’, la película jajaja me encerraba los viernes al llegar del instituto y la ponía en bucle. Creo que me sentía identificada con la protagonista, que había sufrido bullying en el instituto. Ahora le hago una lectura de género brutal a la peli y hay mil cosas que fallan, pero la verdad es que me devuelve a un momento feliz de mi existencia cuando las cosas no eran todo lo fáciles que me hubiesen gustado.


Imagen cedida por Noemí.
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