Alma, María, alma…

Alma, María, alma…

Alma, María, alma…

 

Éste es el trailer del documental Las maestras de las república, de Pilar Pérez Solano. En él podemos aprender, qué significó la figura de la maestra en la II República española.

La proclamación de la II República en 1931, recuerdan con gran simbolismo, cómo en las escuelas, maestros y maestras derribaron esa pared de madera que separaba a niños de niñas. En la sociedad, comenzó a derribarse también esa pared que diferenciaba a hombres y mujeres.

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A partir de la proclamación de la República y gracias al trabajo y esfuerzo previo de muchas personas, de muchas mujeres, se empieza a creer en la mujer, se pone en marcha, por ejemplo, la Residencia de señoritas, dirigida por María de Meztu, y además, se empieza a dotar de relevancia el papel de la figura docente.

Manuel Bartolomé Cossío funda las Misiones pedagógicas, y él, junto con muchos hombres y mujeres, consiguen revolucionar la enseñanza.

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Sin embargo, son las mujeres las artífices de esa cambio, de ese avance. En primer lugar, gracias a la II República, se consigue una igualdad a la hora de acceder a la enseñanza, las mujeres acceden de la misma forma (ahora después de haber estudiado Bachiller, equiparando así el Magisterio con el resto de carreras universitarias) y entre todos y todas buscan esas formas de revolucionar la enseñanza, de aplicar metodologías activas que inciten al alumnado a aprender. Se consigue una coeducación, entendida como niños y niñas en el mismo aula.

Se persigue una enseñanza, un modelo educativo, que parte de dos bases, la pedagógica y la ideológica, en la que se consiga la libertad, la igualdad, la justicia. La Institución libre de enseñanza tiene un papel determinante, pues pretende formar al alumnado partiendo de clases prácticas, con unos contenidos adecuados, y en unos valores de igualdad y para la ciudadanía. Su lema: “más escuelas y mejores maestros“.

Resulta curioso… no, no es curioso,  es descorazonador, es molesto, da rabia… comprobar que en esa época, (recuerdo, hablamos de entre 1931- 1939, ya que durante la guerra siguieron haciendo todo lo posible por enseñar y cuidar de los niños y niñas ), se consiguiera tanto y se avanzara tanto en materia educativa y una época de sombras y cavernas nos hiciera retroceder tantísimo que aún hoy, seguimos hablando de metodologías que ya se utilizaron en la II República como algo novedoso. Muchas cosas ya se hicieron, funcionaron, y no hemos sido capaces de retomarlo, de darle la importancia, la relevancia que merecen. Quizás es que ni siquiera nos lo han contado, quizás es que tenemos que buscar ( y gracias que existen este tipo de trabajos de documentación e investigación, de divulgación y de reivindicación) para poder aprender de nuestra historia.

Se cambió por completo la manera de dar clase, como Cossío le dijo a María Sanchez Arbós: “Alma, María, alma”, sólo poniendo el alma en lo que haces, sólo creyendo de verdad en la labor docente, se puede dar el cambio, el aprendizaje. Utilizaron el juego y las metologías activas (Montessori en Cataluña, por ejemplo), se hicieron llegar libros a todas las escuelas, incluso mejoraron la distribución de la clase… y algo que me ha gustado tanto: hablaron de “el arte de perder el tiempo”. Las escuelas de obreros fueron la base, los ateneos, la Ley Moyano, que permitió que fuera el Estado quien se encargara de la educación y dejara de estar exclusivamente en manos de la iglesia, pero las maestras llevaron esa modernidad por todo el territorio español.

Insisto, fueron las mujeres, las maestras quienes consiguieron hacer ese cambio revolucionario, quienes, no sólo en su forma de dar clase, en su forma de actuar… ¡hasta en su forma de vestir! llevaron la modernidad hasta los pueblos más recónditos. Como sabemos, las mujeres siempre lo tienen peor, también en gobiernos progresistas, y ellas recibieron los destinos que nadie quería, los pueblos perdidos de difícil acceso, pero nada las iba a frenar, nadie puede parar a una mujer que ha decidido hasta cambiar su indumentaria para estar cómoda y dedicar su vida a enseñar, a niños, niñas y adultos. Ellas fueron con faldas más cortas, con zapatos con menos tacón, se quitaron los corsés y se cortaron el pelo a lo garÇon, a pueblos donde fueron recibidas con hostilidad al principio. Y así fue, tuvieron que demostrar mucho más que los maestros, se jugaron hasta la vida al, por ejemplo, tener que quitar el crucifijo de las aulas, siguiendo el mandato de un gobierno laico. Eran valientes, inteligentes, y fueron acusadas de llevar un estilo de vida inmoral hasta por llevar maquillaje, por estudiar con compañeros varones…

A pesar de todo, ellas defendieron la educación libre que defendía la República, no había una metodología concreta activa pero con la premisa de educar cuerpos, cabeza y corazón, se consiguieron experiencias maravillosas que no podemos dejar que caigan en el olvido.

Llegó el golpe de estado, llegó la guerra y todas (y todos) las maestras fueron represaliadas, algunas fusiladas, otras encarceladas, otras se exiliaron y pudieron llevar una vida fuera del país, pero las que quedaron, tuvieron muchísimas dificultades. Sin embargo creían tanto en la educación que defendían que hasta dentro de la cárcel consiguieron ser sujetos activos y formaron grupos de teatro, pequeñas guarderías para los hijos e hijas de las presas o consiguieron también enseñar a otras presas.

Costó mucho dignificar la escuela pública de la manera que lo hicieron en la II República y después de 40 años sombríos, volvió a costar mucho hacerlo, no paremos en nuestro empeño de conseguir una escuela pública de calidad porque se lo debemos a todas estas maestras que nos abrieron el camino.

Ved el documental, ( se puede comprar en grandes almacenes) pelead por una escuela de calidad con valores de justicia, libertad, igualdad… yo no sabía mucho acerca de la historia de las Misiones pedagógicas o de las maestras de la República, pero cuanto más investigo sobre ello más identificada me siento con esa manera de entender la educación: una educación libre, activa, divertida, alegre… ¡hasta el pelo corto y el pintalabios tengo en común con ellas! ( Impagable la anécdota de La Pasionaria, que SIEMPRE llevaba pintalabios en el bolso).

Muchas gracias a Pilar, su directora, que ha permitido que no caigan en el olvido, y muchas gracias a quienes me han dejado el documental, José Fabio y Mari Carmen, con quienes comparto también el amor por la educación, por la libertad, la justicia y la igualdad. Creo que era necesario que fueran ellos quienes me abrieran esta ventana al pasado.

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De propina, un documental que explica cómo fue ir a la escuela durante el franquismo, para que apreciemos todavía más los avances de la II República.

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Ade

Educación, Feminismo

Soy maestra de educación infantil, primaria, inglés, experta en acoso escolar, inteligencia emocional e igualdad de género.

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