Vuelta a las clases.

Vuelta a las clases.

Vuelta a las clases.

Se ha terminado el verano, hoy han empezado las clases y para no perder ni un momento, yo ya os pongo deberes: acortar distancias entre generaciones.

Este verano he tenido la oportunidad de tener varias experiencias que me han hecho mantener firme mi postura de escuchar, escuchar de verdad, a todo el mundo, mayores y pequeños/as, que tienen mucho que decir.

Una de esas experiencias fue un karaoke feminista.

Guiadas por Clara (♥), una trabajadora del espacio de igualdad María de Maeztu, Escuchamos algunas canciones machistas y buscamos canciones que no utilizasen a las mujeres como meros objetos. Cada una dimos nuestra opinión, pero se veía muy claro el salto generacional entre señoras y chicas más jóvenes.

Hay un rechazo casi frontal por parte de las personas mayores a los estilos musicales que ahora están de moda, sin que haya siquiera un espacio ya no digo para el debate, si no para compartir. El rap, el trap, el reaggetón… son estilos que te pueden gustar más o menos, está claro, pero ponerles etiquetas peyorativas, sin habernos parado a escuchar algo más que lo que suena en la radio (ay, qué vieja soy, en Youtube, Musicaly… o similares, quería decir) es bastante condescendiente, además de clasista y equivocado.

Hay temas de esos estilos muy interesantes que divierten y que no tratan a la mujer como una cosa que sirve para el disfrute de los gallitos de corral. Os animo a escuchar a Tremenda Jauría, por ejemplo.

También sucede al revés, la gente joven quiere desmarcarse por completo de lo que considera viejo o pasado de moda y se está perdiendo grandes temas de antes que hablan de algo más de que fiesta y sexo (que no está mal, pero no es lo único). Ojalá, como decía antes, un espacio donde compartir, por ejemplo, a los y las grandes cantautores/as que nos regalaron obras maestras, Violeta Parra, Luis Eduardo Aute, Víctor Jara, Chavela Vargas… y no perdamos de vista algunas de las canciones de Rocía Jurado, la más grande…

Imagen sacada de Vanityfair.es

En la feria del libro de Madrid conocí en persona a dos autoras que seguía en Twitter: Iria y Selene. Escriben libros que podríamos considerar para adolescentes, aunque no tienen nada que envidiar a novelas de “adultos”. Su primer libro que leí fue Rojo y oro, una absoluta maravilla que describe el dolor con una precisión y belleza tal, que mi fibromialgia parecía algo poético, de diosas de la mitología.

El segundo libro que leí fue Antihéroes y cuando lo terminé quedé tan impactada… necesité esos minutos de silencio que se necesitan cuando terminas de ver algo tan bueno que has de asimilarlo.

En este libro, en el que unos chicos y chicas tienen poderes en Madrid, los personajes lidian con sus propias identidades y con un servicio secreto hostil que no les deja SER libremente.

A lo largo del libro los personajes se van conociendo y aceptando, aprenden a gestionar todo aquello que sienten, aprenden a convivir con sus compañeros y compañeras a base de respeto y tolerancia y gracias a eso, pueden sentir empatía por los demás y trabajar juntos/as.

Además en ese orden. Exacto, es la Teoría de la escalera. 

No, Iria y Selene no se han leído mi libro (ojalá) pero sus corazones, el de chicas jóvenes que saben qué pasos hay que dar para SER y DEJAR SER, han subido la escalera de Fénix, y con ellas, todos los personajes de Antihéroes.

Os recomiendo muchísimo leerlas, y que las personas adolescentes que tengáis alrededor también lo hagan, se sentirán escuchadas, comprendidas. Y si… esperemos que no, pero si se encuentran en una situación dura, de acoso escolar o similar, podrán encontrar un aliado en ese libro, podrán buscar su propia manera de aceptar su superpoder o su rareza y de buscar ayuda para escapar. Sabemos que del bullying no se sale en solitario, necesitamos amigos y Antihéroes puede ser un empujón.

Al principio de la entrada decía que ojalá existiera un espacio para compartir, y ya existe. Las redes sociales. En redes podemos compartir todo aquello que nos gusta y nos hace mejores, conocer a gente estupenda y comunicarnos de una manera distinta a la que estamos habituados. No debemos demonizarlas porque son una plataforma, y allí nos comportaremos como lo hagamos en el tú a tú, con educación y respeto si es lo que queremos y buscamos.

Es responsabilidad de todos y todas, pero sobre todo de las personas adultas, vencer esa absurda rivalidad entre lo joven y lo viejo para entendernos mejor para dejar de juzgarnos y dejar de agrandar la distancia que nos separa para evitar que se convierta en un abismo.

Y lo que no entendamos, lo preguntamos. Siempre hay alguien dispuesto a enseñar, a compartir.

Feliz curso nuevo.

Proyecto Fénix, nadie se ríe de nadie es otro empujón más para educar en prevención del acoso escolar y en convivencia. Si no tienes tu ejemplar, pincha aquí o escríbeme a ademarloteacher@gmail.com.

Os enlazo el perfil de Twitter de Iria y Selene por si queréis conocerlas y buscar más lecturas suyas.

Iria y Selene

 

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Ade

Educación, Feminismo

Soy maestra de educación infantil, primaria, inglés, experta en acoso escolar, inteligencia emocional e igualdad de género.

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