Educación afectiva y sexual.

Educación afectiva y sexual.

Educación afectiva y sexual.

Urge, una vez más, poner encima de la mesa el tema de la educación afectiva y sexual en el sistema educativo.

En esta artículo se explica de donde viene la polémica de estos días.

Antes de continuar vamos a aclarar ciertas cosas:

La familia no es la encargada, exclusivamente, de este tipo de educación, principalmente porque es bastante probable que también necesite esa educación, pero también porque se nos olvida que la propia experiencia sexual es de uno, de una, y nadie, ni siquiera la familia (por mucho que se crea), es dueña y señora de la infancia y adolescencia. Importa recordar que algunas familias pueden ser homófobas, machistas… y es necesario que haya formación por parte de profesionales.

“La educación sexual en identidad de género no debe ser una imposición ideológica porque es una cuestión de derecho e igualdad. De la misma forma que los colegios deben educar sobre el respeto y la diversidad de razas o religiones se debe hacer lo mismo sobre la diversidad de géneros e identidad sexual. El respeto por lo diferente no se debe circunscribir exclusivamente a la familia porque es un comportamiento social que se da, sobre todo, en comunidad. ” Extracto del artículo anterior.

No, tampoco me refiero al profesorado en general porque también se necesita esa formación de manera urgente.

La educación afectiva y sexual en el sistema educativo (me abochorna tener que explicar ésto a estas alturas) no significa que en las clases se enseñe a niños y niñas a follar y a masturbarse, ¿qué clase de personas pueden pensar algo así? ¿Quiénes pueden tener la mente tan sucia? ¿Tan limitada?

La educación afectiva y sexual empieza en la infancia, enseñando a los niños y niñas a aceptar, a querer y a respetar su cuerpo; a identificar sus cuerpos, su identidad sexual y la del resto, a expresarlo, que el aula sea un espacio seguro donde ser libremente… se le ofrece a la infancia la posibilidad de conocerse y quererse desde el principio además de conocer y respetar a las personas que les rodean.

A medida que van creciendo irán experimentando y conociendo su propio cuerpo y su sexualidad y sabemos de sobra que el conocimiento es mejor que la ignorancia, que la oscuridad, que la caverna.

El conocer y respetar su cuerpo y el de los demás sirve, aunque no lo parezca, para que cuando por fin empiecen con sus primeras experiencias sexuales compartidas, cada uno y cada una sepa hasta dónde y cómo quiere llegar y así quizás entenderíamos que el debate sobre la empatía no es tal, que la empatía nos debería acompañar siempre en todas las relaciones personales, en todas las relaciones sexuales, y así entenderían que el sexo es algo que disfrutar, compartir y desear. No combates brutales de 5 contra 1 que siguen multiplicándose bajo al pasividad de las instituciones y de parte de la sociedad. No creo que queramos seguir dejando la educación sexual en manos del porno.

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Además, dejaríamos de creer esas oscuras historias malditas y falsas que nos atrapan en una eterna edad media.

A los hombres y a las mujeres les gusta el sexo. O no. Y no pasa nada.

La mujer no está para satisfacer, los hombres a los que no les gusta el sexo no son “menos hombres”, las mujeres a las que les gusta el sexo no son “unas guarras”.

El sexo está muy bien si te gusta y es algo de lo que hay que prescindir si no te gusta o no quieres.

Y no se puede obligar a nadie a tenerlo.

Hay métodos para que además sea sano y seguro y hay que conocerlos.

Y además hay distintas orientaciones sexuales y enseñarlo en el sistema educativo no transforma al alumnado en homosexuales, otorga conocimiento, referencias, realidad, esperanza y vida.

El sexo no es el centro del universo ni algo que rechazar.

Y por supuesto no es dinero, no es mercancía ni moneda de cambio.

Yo todavía tengo la esperanza de relaciones equitativas e igualitarias en las que se de y se reciba lo que se quiera, en las que se deje de culpar/sexualizar a las chicas y de incitar a los chicos.

En las que el conocimiento nos de el poder y el deseo.

En Fénix, nadie se ríe de nadie, adoramos la diversidad y la situamos donde se merece, en un lugar primordial que enriquece la convivencia. Pincha aquí para comprar el tuyo o consulta en librerías. 

 

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Ade

Educación

Soy maestra de educación infantil, primaria, inglés, experta en acoso escolar, inteligencia emocional e igualdad de género.

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