Por 13 razones, segunda temporada

Por 13 razones, segunda temporada

Por 13 razones, segunda temporada

No podía salir bien.

La primera temporada ya tenía sus cositas, pero la segunda temporada no podía si no empeorar el ambiente que había dejado la primera.

Por 13 razones, lo que escribí sobre la primera temporada

Se agradecen los avisos antes de cada capítulo, pero aún así, no nos avisan de que lo que vamos a ver es una serie que no sabe cuándo parar.

No voy a comentar nada acerca del fantasma, aparición, o lo que sea de Hanna, que me ponía de los nervios. Todo lo que me surgía viendo la serie, que por cierto, era tan mala que me ha enganchado y estaba deseando llegar a casa para verla por las tardes, me ha venido de forma desordenada, inconexa, como la propia serie. Han querido abarcar tantos problemas sociales que no han hecho ninguno a derechas.

Dejo por aquí mis reflexiones, mis propias cintas, mis propias polaroid, mis propias pistas que no se si se unirán y formarán una historia o que, simplemente estarán ahí, para quien quiera leerlas.

∞ Si una chica está con distintos chicos, estaría bien, a estas alturas, dejar de culparla, de humillarla, de juzgarla, de hacerla sentir algo malo por ser ella y vivir su vida y su sexualidad. Y si, lo digo por tí, Clay, el nice-guy, el tío que va de amigo, que en el fondo está enamorado y que cuando se cansa de ser amigo, te llama puta. Queridos Clays del mundo, que vais de majos por la vida, si no te quiere, no pasa nada, ya te querrá otra, pero insultarla porque se lía con todos menos contigo… se os ve el plumero, nice-guys, y cansáis. Mucho. No se si es Hanna o Jess, pero una de ellas dice en un capítulo algo parecido a: Hasta el chico más majo te dice cómo te tienes que comportar. Pues eso, que ya va siendo hora de que nos dejéis en paz, vaya.

∞Duele, y mucho, ver cómo la estrategia en el juicio para exculpar al insti y demostrar que no hubo bullying fue sacando a la luz la vida sexual de Hanna. Y es que, como he dicho, una chica no es libre (todavía, TODAVÍA) de vivir su sexualidad sin verse cuestionada. Seguimos valiendo en función de los chicos con los que estamos. Culpar a la víctima de una violación por tener una vida sexual activa es, además de victim-blaming ( culpar a la vícitima), slut-shaming (más o menos, llamarla puta), dejando claro que casi se merece lo que le pase, por puta. Y cuidado con las dudas de Clay, el amiguisímo.

∞ Hay tantos fuegos en ese instituto que no saben cuál apagar ni cómo: estereotipos de alumnado marginado (magnífica la aparición estrella de los punk que a la hora de verdad no lo son tanto), entramado de insultos, conspiraciones, venganzas, historias que se cruzan y que dejan de ser un problema social para convertirse en un telefilme de después de comer con tantas intrigas que ya no sabes ni a qué viene cada personaje.

∞ Yo no se mucho de la vida, y mi adolescencia en el pueblo no me permite hablar desde el punto de vista de adolescentes adinerados estadounidenses, pero los problemas que tienen en la serie son dignos de que servicios sociales haga algo: abandono, drogadicción, violaciones, armas … me ha resultado tan increíble y exagerado que creo que al final, aunque en cada capítulo repetían la palabra bullying cada dos minutos, el acoso escolar pasó a un segundo plano en seguida.

∞ A pesar de todo, hubo una escena realmente lograda que consigue emocionar: todas los personajes femeninos cuentan distintas agresiones sexuales sufridas en sus entornos, y queda patente, una vez más, cómo todas hemos sufrido acoso, agresiones, con consecuencias de mayor o menor gravedad pero todas ellas igual de importantes, porque vienen a demostrar que son formas de doblegarnos, de someternos, de humillarnos, de mantenernos de rodillas, aunque hace tiempo que nos hemos puesto de pie y ya no nos tumba nadie. PERO, sí, siempre hay un pero, pasa lo mismo que en la primera temporada: ni una sola alusión a la palabra feminismo. El machismo es el eje central de la historia pero no recuerdo si llegan a nombrarlo. Lo que no nombramos, no existe, ¿cómo vamos entonces a entender el problema y buscar la solución?

∞ No nos dan ninguna alternativa al acoso. Ninguna. De repente se van haciendo amigos porque toca, pero no hay un verdadero aprendizaje. Todo sigue girando en torno a ellOs: denuncia la violación porque nosotros estamos contigo, ahora te creemos, ahora puedes hablar, de hecho, vamos a presionarte mucho para que lo hagas, pero siéntete protegida. La pelea de orangutanes que tiene lugar en los pasillos del insti es innecesaria, garrulismo del más zafio, una demostración de machomenes adolescentes que, mientras que tendría que haber sido tratada como algo sobre lo que pensar (chicos, hoy vamos a analizar por qué tenéis la necesidad de patearos el culo en lugar de hablar) termina con los dos profes úntandose el morro también. Todos ellos, claro.

∞Y voy a terminar con el personaje con el que empecé, Clay, el niño bueno al que todos los padres adorarían, el hijo sano del patriarcado. ¿Por qué? Porque el resto de personajes masculinos heterosexuales son idiotas y se les ve venir de lejos, pero este tío, el majete, además de tratar a Hanna como si fuera una apestada por liarse con otros que no eran él, trató a su segunda novia casi peor: la chica, una punk alternativa con sus tatus y sus movidas, se autolesionaba. No voy a entrar en el tratamiento de la diversidad mental, del trastorno bopilar que creo que no ha sido el acertado pero no quiero decir nada mal dicho. Voy directa al niño: ella sufre una recaída y se vuelve a cortar. ¿Qué hace él? ¡Regañarla! Que si cómo has podido, que te tengo dicho que me llames…vamos, que cuidados y comprensión, cero, pero como estamos en el cine, romantizamos una reacción completamente injusta en la que ella, a pesar de ser quien tiene el problema y sufre sus consecuencias, tiene que acabar pidiendo perdón. Ella es la que está mal, chaval, a ver si nos enteramos, y si quieres ayudar, por lo menos, no estorbes.

Lo que mejor podemos aprovechar de la serie es la forma completamente dañina que tenemos de relacionarnos, de la imperante y diría que vital necesidad que tenemos de educación sexual y afectiva. Porque es esta falta de educación sexual y afectiva que tenemos la que hace que haya chicos y hombres quejándose de que las chicas y mujeres hablemos de consentimiento y deseo, de que haya chicos inútiles y analfabetos emocionales que se carguen la salud mental de las chicas, que haya chicas que no puedan disfrutar de su vida sexual porque sus parejas las juzgan y critican, por malas experiencias, etc.

Conclusión: ¿queréis ver la serie? Me parece bien. ¿Es buena?No, pero como de todo en esta vida, algo podremos sacar.

¿La has visto?, ¿qué me he dejado en el tintero?

¡Haz que Fénix vuele más alto!Share on Facebook
Facebook
0Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email

Ade

Educación, Feminismo

Soy maestra de educación infantil, primaria, inglés, experta en acoso escolar, inteligencia emocional e igualdad de género.

LEAVE COMMENT

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies