Proteger al alumnado es eliminar estereotipos.

Proteger al alumnado es eliminar estereotipos.

Proteger al alumnado es eliminar estereotipos.

Hemos perdido y perdemos un poco todas cuando un alumno/a se queja de que le insultan y pensamos que es “normal”, que va a ligado a su forma de ser o estar en la vida.

Pierde un poco toda la sociedad cuando un académico alatriste dice de un señor que “tiene pinta de que le pegaban en el colegio” como ya recogí en Y a ti, ¿te pegaban en el colegio?  

Pierde mucho el niño “raro” o la niña “rara” cuando viene buscando la protección del adulto y recibe, de una manera más o menos sutil un… “y qué esperabas?”.

Eres raro/a, vas contra las normas, te sales de los estereotipos marcados, vas contracorriente y destacas, te gustan cosas que al resto no o no te gusta lo que a todo el mundo… no esperes que te defendamos porque lo diferente nos asusta o no nos gusta.

Siempre me ha llamado la atención la publicidad, quieren que seas único/a pero vistiendo, haciendo, comiendo y leyendo lo mismo que el resto. Esa exclusividad de Inditex o Deliplus nos trae de cabeza, ¿qué hacemos? ¿damos rienda a suelta a nuestra personalidad o seguimos al resto? No me cabe duda de que la excelencia que se busca es la que mejor encaja en ser lo más ajustado al sistema posible. Eres excelente si hace exactamente lo que yo digo, cuando yo digo y como yo digo.

Y ante este caos, nos encontramos en el colegios con niños y niñas que están creciendo, que están explorando y que tienen que seguir la vereda marcada a golpe de realidad: el alumnado te despreciará y el profesorado no te entenderá, así que te quedas solo o sola ante el peligro.

Hemos explicado ya muchas veces que el bullying es ese ataque que sufre quien es diferente, con especial incidencia en el alumnado femenino, racializado, con diversidad funcional o LGTB, es decir, a quienes se les nota más esa diferencia, quienes son “más raros”.

La periodista Noemí López Trujillo, (que es fantástica y os recomiendo mucho que sigáis su trabajo y que escuchéis su podcast La conocí en un Corpus sobre Ana Orantes) lo ha vuelto a hacer, ha encontrado y ha escrito una historia de esas que es necesario conocer y aprender de ella. La historia es ésta:

El niño payés de 12 años que sufría ‘bullying’ y ahora arrasa con sus vídeos rurales

“Llegó un momento en que dejó de jugar al fútbol con los compañeros, y no quería ducharse en los vestuarios porque se reían de su físico. Hablamos con los profesores y sobre todo le hemos dado mucho apoyo.” ( Habla la madre de Miquel).

Miquel la interrumpe: “¿Esto? ¡Me causó muchísimos problemas!”, dice señalando su boina. “Me decían ‘puto viejo’. Y yo la sigo llevando y que digan lo que quieran. Cada uno es como es y no sé… El ‘bullying’ es una cosa que no quiero ni para mí ni para nadie”.

Miquel es un niño, como tantos otros, como tantas otras, que se aleja de los estereotipos que el resto del mundo tiene preparados para nosotras, queramos o no. Miquel llevaba boina a clase y se metían con él. Como profes, este caso puede ser un ejemplo perfecto para trabajar en una doble dirección:

La primera, como formación: es un niño “raro”, pero cuántos profes no dirían: quítate la boina y así no se reirán de ti. Y eso, jamás puede ser la solución. Hacer cambiar a un niño o niña por lo que vayan a pensar los demás  es mutilarlo. Es cercenar su personalidad, es posicionarse del lado del acoso escolar. La intervención es con el resto del alumnado, recordar cada día que hay sitio para todos y todas seamos como seamos. Recordar la importancia del respeto a los gustos, a las aficiones, a la forma de ser y estar en el mundo, a todos los cuerpos, con todas sus diversidades e imperfecciones.  Recordar no sólo un día, si no cada día, que todos y todas merecemos un sitio, merecemos que se nos escuche, se nos cuide, se nos respete.

La segunda dirección en la que trabajar con la historia de Miquel es con el propio alumnado, contarles su historia, leer juntos el repor de Noemí, hablar de las diferencias y la diversidad, de si le hubieran defendido, de cómo…y reflexionando si está pasando algo parecido en clase. Poner en valor a Miquel y la fortaleza que ha tenido y que sea un ejemplo a seguir.

Es de vital importancia que le profesorado tome conciencia de la importancia de proteger a ese alumnado que, precisamente parece “raro” ( qué horror de palabra, qué será ser normal…) porque sus “rarezas” pueden ser factores de riesgo para sufrir acoso escolar, y si no les protegemos, concienciando al resto, eliminando estereotipos, corremos el riesgo de ser los adultos quienes alimentemos el fuego del acoso escolar.

Si no tienes ya tu ejemplar de Fénix, nadie se ríe de nadie pincha aquí. En el libro, Fénix nos ayuda a reflexionar sobre todo ésto y nos ofrece actividades para trabajarlo durante todo el año en clase. Porque el acoso escolar tiene que acabar desde las propias aulas de educación infantil y primaria. 

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Ade

Educación, Fénix

Soy maestra de educación infantil, primaria, inglés, experta en acoso escolar, inteligencia emocional e igualdad de género.

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