Carta a mi yo de 15 años.

Estas navidades ha ocurrido lo que podíamos considerar un milagro de navidad de esos de las películas de después de comer.

Ha llegado a mí un libro de @srtabebi, una escritora que triunfa en Twitter y en la “vida real” de las librerías con unos poemarios escritos desde sus propias entrañas.

Yo la seguía en Twitter y al leer ese libro pude comprender por qué gusta al público adolescente femenino que no se conforma, que no sabe, ni quiere, ni decide callarse, porque calladitas, no estamos más guapas.

(Con esto no digo que sólo guste a adolescentes, ¿eh?, todo lo contrario, tiene un público amplio y además, lo digo con mucho respeto por ella y por las adolescentes, lo digo por la forma en la que llegó a mi y la forma en la que lo he recibido, que ha sido un regalo).

Esta serie de poemas del libro Indomable ( tiene más, pero sólo he leído éste), me ha hecho viajar en el tiempo y entender un poco más a mi yo de 15 años y me ha dado la oportunidad de decirme unas cuantas cosas que me hubiera encantado escuchar a esa edad.

No pasa nada malo contigo, eres una chica normal, con una brasa dentro de ti que sabes que va a estallar pero no sabes cuándo, no sabes cuál va a ser la chispa que lo haga, ¿y sabes qué? Que no pasa nada. Que estalles. Que a veces hasta que no te liberas no entiendes que sólo tú tienes las piezas del puzzle…pero hay un problema, y es que ese puzzle, con 15 años, no tiene, ni mucho menos, todas las piezas, y vas a tener que tener mucha paciencia para ir encontrando todas.

La vida es de muchas maneras, está lo que te cuentan por un lado y lo que vives por otro. Ten cuidado, porque la mitad de las cosas que te cuentan es mentira: es mentira que valgas en función de lo que pesas, lo que te pones o los chicos con los que estás. Vales tú, con tus movidas, con tus cosas buenas, que las tienes, y con tus cosas malas, que no son tantas y no deben lastrarte tanto.

Es mentira que tengas que hacer todo lo que se te dice, es mentira que seas rara y que sea algo malo.

Es mentira que tienes que ser igual que las demás, es mentira que tengas que ser distinta a todas ellas, es mentira que sean tus enemigas, es mentira todo lo que te dicen sobre las demás: ni son putas, ni son monjas, ni son zorras ni te quieren quitar nada ni a nadie, ni valen más ni menos por el tamaño de sus tetas, por el color de su pelo ni por la cantidad y localización de los piercings. Bastante tenemos cada una con nuestras propias batallas, como para creer en guerras entre mujeres.

Es mentira, por favor, escúchame bien, ES MENTIRA que “quien bien te quiere te hará llorar”, eso, jamás te lo creas, si alguien te hace llorar, da igual quien sea, sal corriendo. No mires atrás, no podrás salvar a nadie que piense así y te arrastrará a las tinieblas.

Hay una cosa que es cierta: la responsabilidad que adquieras ahora, la seguirás teniendo cuando crezcas y te va ayudar, y mucho. Piensa en lo que de verdad quieres hacer y persigue ese objetivo, y no te columpies: te toca estudiar, es tu parte del contrato, piensa en la cantidad de chicas que no pueden acceder siquiera a ir al cole por mil motivos distintos y todos terribles para ellas. No te dejes caer… es mentira que cuando crezcas, si estudias, vas a tener un buen trabajo, es una gran mentira, pero es verdad que si luchas por lo que quieres y te apasiona, por lo menos tendrás la oportunidad de intentarlo. Luego trabajarás de lo que sea, pero que nada te quite la motivación. Que siempre puedas decir que al menos lo intentaste.

Es mentira que tengas que sonreír y ser simpática todo el tiempo, es mentira que tengas que ser la niña buena que todos esperan que seas, se como eres, no pasa nada, quien te quiera, te va a entender y seguirá contigo, quien no… quizás sea mejor.

El estilo de este poemario es directo, quizás demasiado provocador, pero… a los 15 años… ¿quién no es provocadora? Atenta a todo lo que sucede a tu alrededor, intenta dar lo bueno que recibes y evitar lo malo, intenta pensar de forma más positiva y rodearte de personas bonitas, las más bonitas… pero por dentro. Las personas bonitas por fuera, o mejor dicho, las que se fijan o critican lo de fuera… no interesan… sigue tu camino con la cabeza alta, con esa sonrisa que tienes y mirando siempre un poco más allá, como lo estás haciendo hasta ahora.

La recompensa es una vida llena de experiencias, cuídate para que esas experiencias no sean malas… y busca gente que te cuide y a la que te apetezca cuidar, nunca por obligación.

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