Si el veneno es machismo, el antídoto sólo puede ser feminismo.

Si el veneno es machismo, el antídoto sólo puede ser feminismo.

Si el veneno es machismo, el antídoto sólo puede ser feminismo.

Era el día de reyes y Pepi llamó a Luci, a Bom y al resto de sus amigas, otras chicas del montón, para una reunión de urgencia. 

Llegaron a la hora acordada a la cafetería acordada y se prepararon para la terapia de grupo. Era un café con amigas, ¿pero qué hay más parecido?

Pepi contó lo que había pasado: 

Una señora, compañera de trabajo, le dijo que si estaba embarazada, ante la negativa, la señora insistió. 

-Claro, eres muy mayor, será que estás más gorda.

Luci, Bom y las otras chicas del montón se escandalizaron por el atrevimiento de la señora y comenzaron a decir lo que cualquier mujer querría oír en ese momento:

-Ella seguro que sí que está gorda. 

-No hagas caso a loca de los gatos. 

-Es una vieja amargada.

Pero Pepi seguía sin estar convencida, sentía que algo no iba bien, tenía todavía ese malestar, esa ansiedad que la había paralizado esa misma mañana ante esos comentarios aparentemente inofensivos. Sentía que el veneno seguía ahí, que la herida no había curado bien.

-Chicas, hay oferta del día de Reyes, con el café grande, un trozo de roscón por 1 euro más. 

La camarera las miró sonriente señalando los roscones que brillaban bajo el cristal de la barra. Eran unos roscones perfectos, rellenos de crema y que parecían gritar “cómeme”. 

-Uy no, que engordan mucho. 

Y entonces, la conversación de Pepi, Luci y Bom y las otras chicas del montón perdió fuelle, porque lanzaban, de forma inconsciente, miradas a los roscones. Todas se morían por un trozo de roscón pero ninguna se atrevía a dar el paso. Ni locas iban a dejar que nadie las confundiera con una embarazada. 

¿Os suena esta historia? Venga, es muy parecida a la que nos pasa a diario. Cada día, alguien “mete la pata” y nos esforzamos por hacer sentir mejor a esa persona agraviada. Es normal y es lo que debemos hacer.

Sin embargo, creo que estaría mucho mejor intentar hacer sentir mejor a la mujer dolida u ofendida sin necesidad de destripar a la otra mujer. En este caso, Pepi se encontraba fatal y necesitaba que le subieran el ánimo, pero la cuestión no es si está gorda o no, si es vieja o no, si tiene hijos, los ha tenido o los va a tener.

La señora bocachancla ha hecho tambalear los cimientos de Pepi en base a, quizás, tres de los aspectos que más cuestionan a las mujeres en nuestra sociedad: el peso, la edad y la maternidad. Tres ganchos de derecha que la dejan fuera de juego, casi sin respiración y además, sin previo aviso… ¡si ella ni siquiera tenía puestos los guantes!

En esas circunstancias, es normal quedarse sin palabras, sin aire, que recojas tu dignidad hecha pedazos y te vayas intentando sonreír aunque tu cara de más miedo que un payaso asesino.

Y también es normal que tus amigas te intenten hacer sentir mejor, eso está claro, pero si queremos que esa terapia cure de verdad, vamos a tener que empezar a hacerlo de otra forma. Si el veneno es machismo, el antídoto ha de ser feminismo.

Esa señora es probable que no esté sola, que no sea una loca de los gatos y que ni siquiera hay querido hacer daño. O si. Pero hay que entender qué le ha llevado a encadenar uno detrás de otro, los tópicos de la gordura, la edad y el embarazo. Efectivamente, mientras se sigan haciendo revistas que digan lo gordas que están las modelos que pesan 50 kilos, mientras se sigan haciendo cremas que prometan rejuvenecer unas arrugas que seguirán ahí siempre, y mientras se sigan haciendo debates en torno a la edad de las mujeres que dan a luz, no podremos frenarlo.

Esa señora, además de impertinente, de maleducada, de imprudente y de bocachancla, como he dicho antes, es machista, o mejor dicho, “colaboracionista”. Colabora en un sistema diseñado contra ella.

Y Luci, Bom y las otras chicas del montón, en toda su buena fe para ayudar a su amiga Pepi, cuando querían sacar el veneno de la herida, han inoculado más machismo, por lo tanto la herida no ha curado.

Han encadenado los mismos tópicos: edad, físico, y el odioso estereotipo de señora sola, amarada y con gatos. Está claro que dentro del mismo sistema, no vamos a curar la herida, la vamos a tapar con cosas parecidas, con estereotipos parecidos que nos hacen caer ( a mi la primera) en hacer lo mismo con el resto.

Por eso hay que ser radical, que no significa otra cosa que ir a la raíz del problema:

¿Estás a gusto con tu cuerpo? ¿Con tu edad? ¿Con tu maternidad/ no maternidad? Si la respuesta es si, date un minuto, respira y piensa en que esa pobre señora no ha entendido todavía la importancia del feminismo.

Si la respuesta es que no, date unos minutos más y piensa por qué. Quizás, esos estándares que quieres ( queremos) conseguir son irreales, impuestos por un sistema que no nos quiere y no nos ayuda en absoluto, quizás estás estupenda en todos los sentidos, de hecho, mírate al espejo ahora mismo. Te espero.

¿Ya?.

Si, estás estupenda. Eres bonita por dentro y por fuera y no tienes que conseguir nada que no quieras, no tienes que parecerte a nadie y no tienes que conservarte en formol. El tiempo pasa para todos y para todas, quizás a nosotras no se nos perdona que así sea, pero lo cierto es que cuando te ves un poco mayor que ayer, es porque has vivido, has experimentado, has comido ( da gracias) y seguimos vivas.

Ojalá de repente nos diéramos cuenta de todo esto sin habernos hecho tanto daño a nosotras mismas y a las mujeres de nuestro alrededor, pero aunque sea así, poco a poco, vamos despertando y vamos recordando a nuestras mujeres que somos y que estamos estupendas.

¡Ah, por cierto! Se lo difícil que es utilizar un espejo, como vienen sin manual de instrucciones, yo misma los he utilizado fatal toda mi vida, pero en Fénix, nadie se ríe de nadie os cuento cómo se hace. Yo lo entendí hace poco y a veces se me olvida, pero cuando te acuerdas, vuelves a sonreír y te ves hasta más guapa.

¿Tienes ya Fénix, nadie se ríe de nadie? Si no lo tienes pincha aquí y recuerda que el 25 de enero tenemos presentación, gracias a la asociación vecinal Tercio de Terol, en la biblioteca Ana María Matute.

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Ade

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Soy maestra de educación infantil, primaria, inglés, experta en acoso escolar, inteligencia emocional e igualdad de género.

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