Y a ti, ¿te pegaban en el colegio?

Esta pregunta, a priori innecesaria, sin sentido y casi ofensiva, no vendría a cuento. Nunca.

Sin embargo, la pongo de relieve porque un señor muy famoso, muy escritor y muy académico de la lengua, hace algo similar, no pregunta, peor, lo da por hecho. Os pongo el vídeo para que sepáis de qué hablo.

Entrevista a Pérez Reverte

El entrevistador, Iñaki López pregunta a Pérez Reverte por Rufián, y el señor académico contesta:

«Yo creo que a Rufián le pegaban en el colegio o tenía miedo de que le pegaran, entonces de ahí salen un montón de actuaciones, de conductas posteriores, cada uno se busca la vida como puede».

Aunque habrá agente a la que no parezca más que una declaración inocente y hasta graciosa, voy a intentar explicar todo lo que hay mal en estas apenas dos frases.

En primer lugar, asume que hay un perfil, un «tipo» de persona a la que se le pega en el colegio, obviando que no hay nada que indique ( y mucho menos justifique) que un niño/a sufra acoso escolar. Rufián te podrá caer mejor o peor, pero que sus «actuaciones» te parezcan de niño acosado, sólo porque no entran dentro de tu marco de actuación, parece indicarnos otra cosa…

…Y es que, si al señor Pérez Reverte le parece que el comportamiento de Rufián es de niño agredido, de niño que ha sufrido acoso, el suyo es un comportamiento de matón de colegio que señala al diferente, que pone bajo el foco a quien él cree conveniente. Lo ha hecho hoy con Rufián y lo ha hecho en otras muchas de sus declaraciones. Nunca olvidaré, por ejemplo, cuando escribió que a una mujer que, según él, no caminaba bien en tacones era necesario sacrificarla como a los caballos… entre otras perlas.

En segundo lugar, se mofa del acoso escolar. Me da igual que luego escriba artículos en los que se declara abiertamente en contra del bullying, faltaría más, pero para que una declaración de intenciones no se quede sólo en eso, tienes que actuar en consecuencia. No puedes escribir para que quede muy bonito y todo el mundo diga: «Oh, tiene razón», si luego utilizas ese matonismo de patio de colegio en el resto de tus artículos.

En tercer lugar, volvamos al colegio, al patio, al aula, a los pasillos… y pongámonos en situación: un malote se mete con otro… ¿y qué hace el resto? Pocos/as se atreven a defender a la víctima, muchos/as, sin embargo, ríen la gracia… y eso es lo que ha hecho Iñaki López, reír la gracia de su entrevistado. Habría estado bien una contestación algo más tajante que una risita de hiena, de esas de las que se quedan grabadas en tu memoria y que te acompañarán siempre.

¿Que qué habría contestado yo?

«Hombre, Arturo, vamos a dar a cada tema la importancia que merece, por culpa del acoso escolar miles de niños y niñas sufren diariamente y han llegado incluso al suicidio, vamos a intentar hablar sin desmerecer un problema de tal calibre, sin mofa, por favor».

No se si es la mejor comparación, si no lo es, espero que mis compañeras feministas me corrijan (con cariño, por favor), pero es como si le preguntan sobre una mujer y dice: «es que yo creo que a fulanita el novio la maltrataba, y de ahí salen un montón de actuaciones, de conductas posteriores».

¿Sabes qué, Pérez Reverte? Que efectivamente, que cada uno/a nos buscamos la vida como podemos, y como nos dejan las personas como tú, que se empeñan en sacar a relucir comportamientos y actitudes tan duras contra alguien. No se si Rufián sufrió acoso escolar, pero si, por desgracia, estás en lo cierto, es probable que le hayas recordado o le hayas hecho viajar a tiempos de colegio donde es seguro que no querría volver. Si es mentira, insisto, sacar chascarrillo de un tema tan doloroso sólo le puede parecer gracioso a usted y a cuatro personas más que carezcan de sensibilidad y de ganas de mejorar la sociedad.

Supongo que habrá gente que no comparta este artículo, esta reflexión, que confiarán en la bondad del escritor, en la profesionalidad del presentador, en que yo lo he sacado de contexto y en que soy una exagerada, pero es que a mi de pequeña me insultaban el colegio, y claro, de ahí salen un montón de actuaciones, de conductas posteriores.

Y cada uno se busca la vida como puede.

Yo me la busco intentando acabar con el acoso escolar.

 

 

 

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