No te quieres enterar…

La canción de la Chica Ye-yé seguía: » que te quiero de verdad» pero no, no voy a hablar de amor precisamente.

Voy a contaros varias cosas que han pasado en muy poco tiempo y que me llevan a plantearme, una vez más, el por qué no acabamos con el acoso escolar y el cyberbullying de una vez. Una de las muchas reflexiones que he hecho acerca de este pensamiento recurrente fue en esta otra entrada ¿Por qué existe (aún) el acoso escolar? 

Y hoy me encuentro pensando otra vez que ni Fénix, nadie se ríe de nadie ni cualquier otra iniciativa va a poder parar todo esta bola de nieve de odio, de desprecio, de daño gratuito y que lleva a una terrible soledad.

Pensamos que la infancia o la adolescencia es cruel, que son los niños y niñas de la clase quienes machacan al diferente. Iba a escribir débil pero no es cierto, requiere una gran fortaleza aguantar todo por lo que se pasa cuando vives el acoso escolar en tus propias carnes.

Sin embargo, no dejo de ver en redes a personas adultas (por edad) insultando a aquellas otras personas que no son como ellos, que piensan, sienten, visten, o lo que sea, de una manera que no es la que ellos o ellas aprueban.

Todos los días.

Ataques machistas, racistas, homófobos o tránsfobos, ataques capacitistas… insultos, insultos sin miramientos, sin detenernos a pensar en la persona que los recibe, en quien está enfrente… y en las consecuencia que ésto tiene para el resto de la sociedad.

Porque todo tiene consecuencias.

Las personas adultas insultamos y despreciamos y éso lo aprende la infancia, y tenemos que ver situaciones en las que una madre llora porque al cumpleaños de su hijo sólo se ha presentado una amiga, y  hay quien la contesta que a lo mejor tienen que cambiar ella y su hijo.

Porque somos así, porque preferimos  justificar una agresión ( si, es una agresión, pero sin manos, que casi duelen más y cuyo dolor tarda más en pasar) que enseñar a aceptar a todo el mundo.

Y yo me pregunto, como me llevo preguntando tanto tiempo, ¿qué puede tener de malo una persona, un niño, una niña, para que justifiquemos que esté sólo en el recreo, que no vaya nadie a su cumpleaños, que, en mayor o menor medida, se lo merece?

Y esos niños a los que permitimos no ir a los cumpleaños y hacer daño a la otra persona sin ninguna consideración, crecen, y de repente, tienen en las manos un móvil, un ordenador, en definitiva, un altavoz que les permite expresarse, y aunque los/as hay que lo utilizan genial y se expresan de forma maravillosa, los hay quienes hacen ésto:

No se ve bien, pero pone: «Eres una mierda de persona te odio deseo que te mueras sin ti todo sería mejor»
En ésta, que tampoco se ve bien, pone: «Das pena sólo metes mierda a las espaldas de personas que no te han hecho nada ojalá te quedes solo te lo mereces».

 

 

Todas estas capturas de pantalla las he sacado de una página web que llama This Crush. Esta aplicación salió, originariamente, para ligar, podías escribir de manera anónima a la persona que te gustaba, a tu crush.

Sin embargo, ha acabado convirtiéndose en un campo de minas en el que no sabes cuándo explotará la siguiente.

Estos chicos y chicas que insultan son adolescentes, jóvenes y están estudiando en el instituto: secundaria, bachillerato, ciclos formativos… y el día de mañana tendrán trabajos en los que tendrán que relacionarse con gente, podrían ser, incluso, maestros o maestras, pero… ¿están preparados/as? Sinceramente, no me vale la excusa de que todavía son cosas de jóvenes, porque nadie les está dando un ejemplo mejor para poder cambiar cómo se comportan con sus compañeros/as, van a tener que aprender a tratar mucho mejor a la gente de lo que hacen ahora mismo, y una vez más, insisto, todo ésto se enseña desde la infancia, porque si en la adolescencia estás haciendo ésto, el daño está hecho y es prácticamente irreparable.

Con ésto, no estoy demonizando las redes sociales ni a la adolescencia, faltaría más. Pero quiero resaltar la importancia de lo que hacemos las personas adultas para educar, de lo que decimos, de lo que no hacemos y de lo que no decimos, porque hay silencios o acciones que nos convierten en cómplices.

Los casos de estas capturas no son, o al menos no puedo determinar que sean acoso escolar o cyberbullying, ya que las personas que los reciben no se encuentran en una situación de desequilibrio de poder, se defienden y manifiestan que esos insultos no les afectan. Me alegro, a mi si me afectarían y mucho. Sigo pendiente de cada uno de los casos por si en algún momento necesitaran mi ayuda, pero no puedo hacer mucho más, y, afortunadamente, no sucede todos los días…

Os animo como adultos a tener redes sociales, a saber utilizarlas y a compartir ratos con vuestros hijos/as o alumnado para comentarlas, pero antes de todo, os animo y casi os ruego que penséis antes de hablar, que reviséis vuestros comentarios; todos somos machistas, racistas, homófobos, tránsfobos, capacitisitas… porque estamos educados en este sistema, pero también podemos ir creciendo día a día para dejar de serlo y ser un mejor ejemplo para quienes vienen detrás.

Os dejo esta película que a partir de secundaria viene muy bien para reflexionar sobre el cyberbullying y el papel que desempeñamos en él.

Os recuerdo que Fénix, nadie se ríe de nadie está disponible, cuando yo pierdo la fe en cambiar el mundo y acabar con el acoso escolar, él me da ánimos y me recuerda que no todo está perdido. Pincha aquí para conseguir el tuyo. 

 

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