La dulce Alicia…

La dulce Alicia…

La dulce Alicia…

Hoy ha venido una compañía al cole a representar un teatro sobre la igualdad. La obra era Alicia en el país de las maravillas, y yo, estaba encantada con la idea.

Ha empezado y yo estaba casi más nerviosa que el alumnado, deseando ver la obra, cómo enfocaban la desigualdad de género, y cómo se transmitía en estas edades, 8 años.

Los dos actores, hombres, han comenzado la función, y nos han explicado que la obra sería la de Alicia, pero que necesitaban actores y actrices para interpretar a Alicia y al conejo.

Han cogido a 3 chicos para el conejo y a 1 chico y 2 chicas para hacer de Alicia. A mi me ha parecido genial que escogieran a un chico, rompiendo estereotipos desde el principio!!…ah, no, que se han confundido, y como el niño llevaba el pelo largo, habían pensado que era una niña.

Pinchazo.

Mi ilusión inicial se ha desinflado un poquito… he dado un voto de confianza…pero…

Para el papel de conejo, lo único  que buscaban era un niño que saltara y dijera sus frases.

Para el papel de Alicia querían una niña que actuara, hiciera todo lo que la mandaban, dijera sus frases y que NO llevara nada rosa.

Tenían un “detector de rosa” y pitaba cuando las niñas llevaban algo rosa.

Vaya, las niñas ya tenían un requisito más que cumplir que los niños.

La obra se ha basado en ridiculizar el estereotipo femenino de las princesas y el rosa, y no ha habido ni un solo comentario negativo al estereotipo masculino, por el contrario, animaban a ser un campeón… Voy a ver si me acuerdo de todo para plasmarlo bien.

En un momento dado, han conocido a la Reina de corazones, que se supone que reinaba en un lugar lleno de igualdad, porque los chicos vestían con ropa rosa y faldas y las chicas con chaquetas azules y todes jugaban al fútbol. Sin embargo, cuando los chicos se han vestido de rosa, ha sido un momento de risas y ridículo, mientras que cuando las chicas se han vestido de chico, no ha pasado nada.

Volvemos una vez más, a poner las “cosas de chica” en un peldaño inferior.

En otro momento, han preguntado a una niña que qué quería ser de mayor, ella ha contestado que pastora del culto y el actor le ha preguntado: “¿seguro? ¿no quieres ser peluquera, enfermera o maestra de educación infantil?”

Me he quedado a cuadros.

¿Ahora la igualdad es ridiculizar trabajos, aunque sean considerados típicamente femeninos? El tono me ha parecido escalofriante.

También le ha preguntado a un niño si quería casarse y tener hijos, y (afortunadamente) el niño ha dicho que si. Como no era la respuesta que esperaba, ha seguido presionando para que le dijera lo que necesitaba para continuar con “discurso sobre la igualdad”.

– ¿Pero quieres tener hijos?

– Si.

– ¿Y pasear con el cochecito por la calle?

-Sí.

– ¿ Y cambiar los pañales?

– Si.

El tono era de disgusto para influir en la respuesta del niño, menos mal que no lo ha conseguido.

Durante la obra, uno de los actores era quien representaba lo “tradicional”, aunque le llamaban punky…y la Reina de corazones, representaba la ruptura de estereotipos, o eso han pretendido, y al final de los alegatos de cada personaje, teníamos que juzgar a la reina. Por supuesto, para llegar al juicio, el “punky- tradicional” la ha perseguido, atado y torturado con unas descargas eléctricas, ahí violencia en estado puro, pero de risas, claro, que la violencia contra las mujeres es super cachonda…

Podría seguir poniendo más ejemplos, pero me he enfadado a partir de “tanta brillantina te ciega, bonita”, a una niña, cuando ha expresado su opinión. Así, sin más.

Como decía antes, la obra se ha basado en ridiculizar a las niñas, el color rosa y las princesas. Lanzaban proclamas de que las niñas debían ser más como Up y menos como Frozen (?).Me gustaría recordar, sobre Up, que el principal personaje femenino muere en la primera parte, y vive frustrada por no poder tener hijos. Es verdad, es muy rompedor. Y para despedirse han dicho: “recordad que cuando vais a la juguetería y elegís algo rosa, no elegís el color rosa, el color rosa os elige a vosotras”.

No he visto ni una intervención en la que recordara a los niños la importancia de tratar en igualdad a las niñas, ni una sola a recordar que niños y niñas somos iguales, que los colores no definen a las personas, que todos los trabajos son igualmente válidos independientemente de tu género. Pretendían lograr la igualdad llevando a las niñas al terreno de los niños y eso, amiguis, es que no han entendido nada!!

Las mujeres, las niñas, las chicas, no queremos ser como los hombres, queremos que se nos respete, en toda nuestra variedad, como a los hombres. Queremos vestir como nos de la gana, aunque sea de rosa, ¡¡faltaría más!! y no queremos que nos vengan a decir dos hombres, como tenemos que llevar nuestro feminismo.

Ha sido una decepción absoluta.

Pero como no hay mal que por bien no venga, por la tarde lo hemos hablado, nos hemos puesto las gafas violeta y hemos visto actitudes que tenemos de violencia hacia las chicas y ha sido un proceso casi liberador, han ido diciendo casos en los que se habían reído de las chicas, (chicas incluídas, recordemos que las mujeres también tenemos actitudes machistas) y se notaba en sus caras el descubrimiento, el proceso de darse cuenta de que nadie se libra.

Y ha sido genial: mañana las dos clases de 3º nos vamos a pintar las uñas de morado porque es el día contra la violencia contra la mujer y además, queremos romper estereotipos.

Me gustaría remarcar que la idea ha sido de un niño, y no de uno cualquiera, de uno que tiene marcadas actitudes machistas debido al entorno.

Ese mismo niño, ha tenido la idea de enfocar el concurso de la Once al que estamos apuntados, #ActivistasContraElAcoso, desde una perspectiva de género ( no con esas palabras, obvio) y está super concienciado, a pesar de tener un carácter “inflamable”, una bomba de mecha corta como les digo yo. Toda la clase lo está.

En resumen, de todo se saca algo bueno… a pesar de los obstáculos.

 

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Ade

Educación

Soy maestra de educación infantil, primaria, inglés, experta en acoso escolar, inteligencia emocional e igualdad de género.

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