El pequeño Poni

Ayer fui a ver El pequeño Poni, una obra teatral sobre el acoso escolar que sufre un niño porque lleva una mochila de la serie Mi pequeño pony


Zasca. 

Directamente al corazón. 

En seguida te revuelves en el asiento, no porque fueran incómodos, que también, si no porque esta obra te traslada, sin sutilezas ni rodeos, a tu más triste infancia, cuando a ti te insultaban, cuando tú no valías nada. Cuando nadie a tu alrededor sabía, ni quería o ni siquiera podía hacer nada. 

Yo no tuve la mochila de Mi pequeño poni, mi «mochila» eran una zapatillas rosas, fucsias. 

Las adoraba, no sabéis cuánto me gustaban! Hasta que empezaron a meterse conmigo por ellas. 

Empecé a odiarlas, le dije a mi hermano que me las pintara, hasta que al final, dejé de usarlas. 

Y el problema no es la mochila. 

No son las zapatillas. 

El problema es la gente que no acepta la diferencia. 

Y ellos saben que eres diferente mucho antes de que tú lo sepas. 

De repente un día te das cuenta de que tus gustos y aficiones, tu ropa o tú misma, son raros, simplemente porque los demás se encargan de señalarte. 

Llevo toda mi vida justificando y/o escondiendo cosas, cantantes o películas, ropa o lo que sea que me guste, porque siempre hay alguien dispuesto a reírse de ti, a ensañarse contigo si osas ser distinta al resto.

En la obra, un padre y una madre buscan la manera de enfrentarse a tan dura situación, dos posturas distintas, ambos creyendo tener razón.

Uno contra otro. 

Como siempre, nos enfrentamos en la batalla de quién tiene la verdad absoluta en lugar de aunar fuerzas contra el enemigo común: el sistema, el patriarcado capitalista o el capitalismo patriarcal, que nos convierte en monstruos, en borregos incapaces. 

Incapaces de ser distintos, incapaces de dejar que los demás lo sean. 

A un niño le gusta una serie como la de Mi pequeño poni y la originalidad machista estalla: maricón. Guau.

El centro escolar, prohíbe al niño llevar esa mochila para frenar el acoso. El centro, que debe velar por el bien y la seguridad de los alumnos y alumnas, es quien corta las alas de la víctima, quien culpa al acosado (victimblaming) y lo señala todavía más: eh rarito!! deja esa mochila de maricón en casa si no quieres que te sigan pegando…

Lo peor? que está basado en hechos reales, mirad…

Ayer me hubiera gustado tener a mi también una mochila de Mi pequeño poni para solidarizarme con aquellos niños a quienes se les obligó a no usarla, para reivindicar que la diferencia sólo puede significar riqueza, y que unos ponis cuyo mayor valor es la amistad, no pueden hacer daño a nadie. Los insultos y los golpes, si..

Comienza un curso nuevo y espero que algo hayamos aprendido. Confío, o más bien, sueño, con que quien vea esta obra, comience a darse cuenta de que lo que pasa en los patios del colegio y en los pasillos, no son cosas de niños, son reflejos de la sociedad, que cada vez es más injusta, es más caníbal y más sangrienta con el débil, con el diferente. 

Un curso más, le declaro la batalla al bullying, para que cada vez menos niños/as tengan que pasar por éste trago tan amargo, y este curso, hasta octubre, contamos con esta obra de teatro como aliada. Id a verla!! 

Por cierto! mi foto de portada en las redes sociales, facebook (Ade Marlo teacher) y Twitter (@teacher_ade), durante algún tiempo, será de Mi pequeño Poni, sumándome a la idea del genial actor, y mejor amigo, Xavi Fontana @xavifontana si os gusta la idea, haced lo mismo!! Una foto no va a cambiar nada, pero si nos va a recordar que somos nosotros/as quienes podemos cambiarlo todo!

 

 

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